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Alejandro Ortea

Varadero de Fomento

Alejandro Ortea

Primarias tengas

Los socialistas locales optan por elegir a su candidato

Está de moda lo de ser juez y parte. Tomemos como ejemplo el turbio asunto de las retractaciones en el proceso de recogida de firmas para solicitar primarias entre los socialistas de Gijón. Los partidarios de la incrustación de Oviedo en la Alcaldía de esta villa marinera pidieron que se diera la oportunidad a firmantes para que se retractaran y retiraran su firma. La cosa llegó hasta la comisión de garantías de Ferraz, que concedió la petición. Por un azar del destino, preside dicha comisión María Luisina Carcedo, tan involucrada en el proceso gijonés.

Está al alcance de cualquier conspicuo concluir que un cierto número de firmantes no querían primarias en realidad y que firmaron impelidos por los partidarios de la carbayona para luego retractarse y así confundir a los contrincantes. No está mal: el hombrín de Laviana profetiza el barullo y sus adláteres montan operaciones para autocumplir la profecía: toma «barullu».

Con los números habidos, el fracaso político de Ana González es contundente. Si ella no llega por sí misma a la conclusión de que no puede presentarse en esa posición tan extrema de debilidad política, alguien con la suficiente influencia sobre ella tendría que convencerla de una retirada a tiempo que permita a su formación tener alguna oportunidad de alcanzar un aceptable resultado electoral en la próxima primavera. Y no olvidemos que esta villa marinera es la principal ciudad de Asturias y que, a la par que alcalde, también se votará para presidente del Principado. Adrián Barbón, por detrás, se ha inmiscuido de hoz y coz en el proceso gijonés, quejándose del barullo, pero siendo la mano que mece la cuna desde su poder orgánico y, naturalmente, de consuno con la marrullera política de María Luisina Carcedo, haciendo de las suyas en Madrid e intentando por todos los medios indisponer a los integrantes de la directiva nacional socialista contra los dirigentes de la agrupación gijonesa. Desearían los socialmineros un golpe de mano que disolviera la ejecutiva local y que la FSA pusiera una comisión gestora que sería la encargada de confeccionar la lista de concejales locales: lo malo para esta estrategia es que no hay causa para tan drástica medida que la convertiría en un antidemocrático golpe de mano y mataría cualquier opción electoral.

Ahora parece que se abre un periodo de diálogo más que de reflexión. La directiva local se afianza en sus posiciones y los mandamases de la FSA tendrán que asistir a esas conversaciones en pie de igualdad. A la dama de Carbayonia pretenderán unos y otros facturarla antes de que finalice su mandato, proporcionándole alguna salida. Las cosas entran en fase de una todavía no equilibrada, pero deseada normalidad.

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