Opinión | Varadero de Fomento

La costosa basura

No se atreven a exponer lo que cuesta recoger los residuos

Andan revueltos en el Ayuntamiento de esta lustrosa villa marinera por culpa de la empresa de las basuras. Como otras empresas de capital íntegramente público que en este país son, sus gestores se empeñan en hacer unos presupuestos de mentira y, al cierre de cada ejercicio, resulta que la cuenta de explotación presenta pérdidas. Eso pasa mucho con los medios públicos audiovisuales: entonces sucede que el público se asombra y es cuando dice que su tele autonómica les cuesta un Congo. Ahora ya no pasa tanto porque, cuando se hacen los presupuestos, sus gestores ya ponen los números reales y, aunque el procomún, acaba teniendo que apoquinar lo mismo, la sensación de extra costes desaparece.

A nuestras empresas públicas de servicios les pasa los mismo, llámense autobuses o basuras. Si durante varios ejercicios seguidos la empresa de limpiezas cierra con pérdidas, tendremos que concluir que, en realidad, la explotación del servicio cuesta más de lo que se presupuesta.

Luego, viene Cogersa, el consorcio provincial para la recogida de basuras: también se han encarecido sus costes de explotación por mor del cuidado medioambiental que se debe tener y las medidas que se han de adoptar para ello. Hemos dicho consorcio, ello quiere decir que sus integrantes han de pagar más por su cometido, y como el dinero no brota de ningún manantial, son los ciudadanos de cada municipio los que han de pagarlo entre todos. Esto de los mayores costes de Cogersa ya se sabía antes de hacer los presupuestos de este año, por eso no tiene demasiada explicación que se nos quiera vender la cosa como algo inesperado. Lo que pasa es que los actuales partidos gobernantes nos vendieron la moto de que no subirían las exacciones municipales, pero no quedará más remedio según va subiendo el coste de la vida o los servicios públicos empeorarán, lo que a largo plazo es fatal para los gobernantes locales. La empresa de basuras ha sido la primera a la que urge, por razones legales, que su capital aumente, o sea, que el consistorio le aporte líquido a muy corto plazo. Ya ha subido este año el recibo y espanta que alguien tenga que salir a contar que se necesita más. De ahí que anden mareando la perdiz a la búsqueda de soluciones; pero, aunque lograsen pasar este trago más o menos airosamente, otros vendrán detrás, porque la inflación, poca o mucha, no perdona.

En definitiva, no queremos quemar residuos, ni se quieren vertederos; deseamos recogidas selectivas y reciclados, mas no estamos dispuestos a pagar por ello y, lo que es peor, las autoridades de cualquier color no se atreven a contárnoslo. De ahí las ridiculeces que tenemos que escuchar a los concejales.