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Guerra en Ucrania

La retirada rusa de la periferia de Kiev deja al descubierto un reguero de atrocidades

Ucrania acusa a las tropas del Kremlin de ejecutar a decenas de civiles y Occidente califica las imágenes dantescas de crímenes de guerra

Un soldado tapa un cadáver.

El anillo de pueblos y pequeñas ciudades que rodean la capital ucraniana han frustrado los planes de Vladímir Putin para tomar el control de Kiev e instalar a un gobierno títere en Ucrania, el aparente objetivo que buscaba cuando sus columnas acorazadas descendieron desde Bielorrusia y el suroeste de Rusia por las dos orillas del río Dniéper para tratar de rodear la capital por tres de sus flancos. La feroz resistencia ucraniana en todas ellas ha frenado las ambiciones más grandilocuentes del Kremlin en esta guerra, pero el precio es espeluznante. La retirada de las tropas rusas de la región de Kiev ha dejado al descubierto un sinfín de atrocidades, desde decenas de cuerpos ucranianos tirados en la calle y aparentemente ejecutados a fosas comunes y cadáveres mutilados.

Las fotografías captadas por varios medios internacionales, empezando por las del español Santi Palacios para ‘5W’, a las que hay que añadir otras publicadas por el ministerio de Defensa ucraniano, parecen sacadas de una película de terror. Muestran un reguero de cuerpos con ropas civiles tirados en las aceras, cruzados en medio de la calle, exangües en las cunetas o desplomados frente a las viviendas. Algunos tienen las manos atadas a la espalda. Otros están desnudos del torso para arriba. Un hombre yace junto a su bicicleta; otro carga todavía con una mochila. “Desde el coche se podían ver los muertos fácilmente. Uno de ellos estaba junto a un coche que había sufrido un ataque. Había cadáveres en el centro y ambos lados de la carretera. Era difícil ver la forma en que murieron porque no podíamos acercarnos mucho, podía haber bombas trampa”, escribe Palacios en la revista ‘5W’. 

La mayoría de las imágenes se tomaron en Bucha, una pequeña ciudad de 30.000 habitantes al noroeste de Kiev y ocupada durante casi un mes por las tropas rusas. La destrucción en algunos de sus barrios es abrumadora, como pudo comprobar el sábado El Periódico de Catalunya. Varios vecinos entrevistados denunciaban haber visto ejecuciones sin motivo aparente frente a sus portales o en plena calle a cargo de los militares del Kremlin. Muchas de civiles, pero también de veteranos de la guerra del Donbás. Esos mismos testimonios aseguraron que algunos de los cadáveres habían sido enterrados ya en jardines y descampados. Terrenos por los que no convenía caminar dado que, el Estado Mayor ucraniano, había advertido horas antes de la presencia de minas en las zonas liberadas por sus tropas. Desde entonces, en Irpin, cerca de Bucha, sus militares han encontrado más de 640 artefactos explosivos.

Más de 400 muertos

Hasta ahora las autoridades ucranianas han cuantificado en 410 los muertos hallados en la periferia de la capital. También en fosas comunes cubiertas de arena. “Parecen exactamente crímenes de guerra”, ha dicho el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, después de que su gobierno afirmara que ya no quedan tropas rusas en toda la región de Kiev. “Hemos encontrado fosas comunes. Hemos encontrado a gente con las manos y las piernas atadas, gente con agujeros de bala en la nuca. Eran claramente civiles ejecutados”, ha dicho en un vídeo. Zelinski ha añadido que también se han hallado cuerpos parcialmente quemados, “como si alguien hubiera tratado de ocultar sus crímenes, pero no le hubiera dado tiempo”.                                   

Rusia se ha apresurado a negar las alegaciones diciendo que no son más que “un montaje” del Gobierno de Kiev “Durante el período en el que el pueblo estuvo bajo control de las fuerzas armadas rusas, ni un solo residente local ha sufrido ninguna acción violenta”, ha dicho su ministerio de Defensa. Pero lo cierto es que a estas alturas la credibilidad del Kremlin es nula porque, durante esta guerra, ha mentido sistemáticamente.

Lo que no deja de ser llamativo, sin embargo, es que no haya tratado de ocultar los apabullantes indicios de crímenes de guerra, como hacen otros países cuando los cometen. Puede que sea un mensaje macabro para insuflar miedo a los ucranianos o puede que sus tropas tuvieran que retirarse en desbandada, aunque no sorprende tanto si se tiene en cuenta la cantidad de soldados rusos que se han quedado tirados en las cunetas ucranianas sin que nadie los recogiera.

Indignación en las cancillerías occidentales

Esta matanza aparentemente indiscriminada de civiles ha desatado la indignación en las cancillerías occidentales. “No podemos normalizar esto. Esta es la realidad de lo que ocurre cada día mientras la brutalidad rusa siga cebándose con Ucrania”, ha dicho el secretario de Estado de Estados UnidosAntony Blinken. “Las imágenes de Bucha son intolerables”, ha afirmado por su parte la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock. “Todos aquellos responsables de estos crímenes de guerra tienen que ser llevados ante la justicia”. La Unión Europea, “escandalizada por las imágenes de las atrocidades cometidas”, ha anunciado que prepara una nueva ronda de sanciones contra Rusia.

La ONU pide una investigación independiente

Mientras la fiscalía ucraniana y varias organizaciones de derechos humanos recaban todas las pruebas posibles para tratar de sentar algún día a los responsables de los crímenes en el banquillo, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha pedido "una investigación independiente que establezca una rendición de cuentas eficaz".

Es cuestionable, sin embargo, que el horrendo rastro de la ocupación rusa vaya a cambiar la posición occidental en esta guerra. Cada vez más los ucranianos acusan a Bruselas y Washington de actuar con cobardía frente a Moscú, tras ver cómo se declinaban sus solicitudes para imponer una zona de exclusión aérea o enviar a Ucrania sistemas antimisiles o tanques, lo que a ojos de Occidente acercaría la posibilidad de una guerra directa entre la OTAN y Rusia.

“Tras ver las atrocidades rusas contra los civiles, si alguien en Occidente sigue sin entender que tenemos que hacer todo lo posible para que los rusos pierdan y se marchen de Ucrania, entonces no puedo decir otra cosa que siento pena por Occidente”, ha dicho la ministra de Defensa letona, Artis Pabriks.  

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