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Balance de los sanitarios asturianos tras dos años de pandemia: lo mejor, la cohesión interna; lo peor, la carga emocional

“Fue duro que los pacientes estuvieran solos”, destaca el personal de los hospitales

De izquierda a derecha, María Ángeles Suárez Conde (técnica en cuidados de enfermería, TCAE), Bárbara Redondo Antuña (enfermera), Tamara Hermida Valverde (médica neumóloga), las médicas internistas Rebeca Cabo Magadán y Carmen Cienfuegos Basanta; las médicas neumólogas Cristina Hernández González y Marta García Clemente (directora del área del Pulmón); Marta María Roces Fernández (enfermera supervisora de planta covid), y las médicas internistas Vanesa Díaz Fernández, Elisa Rodríguez Ávila y María Martínez Sela. | | LUISMA MURIAS

Dos años se cumplen desde el inicio de la pandemia de covid-19 en Asturias. El sábado 29 de febrero de 2020, surgía el primer caso detectado en la región. Se trataba del escritor chileno, afincado en Gijón, Luis Sepúlveda. Había estado en un congreso literario en Portugal, y a su regreso había desarrollado síntomas de infección por coronavirus. Ingresó directamente en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del HUCA. No pudo superar la infección y falleció el 16 de abril, tras 48 días hospitalizado.

Desde Luis Sepúlveda, Asturias ha registrado casi 195.000 contagiados de covid, de ellos unos 125.000 en esta sexta ola, que comenzó a mediados del pasado mes de octubre y con la que nadie contaba. La cifra de muertos ya rebasa ligeramente los 2.450, de los cuales unos 375 corresponden a la ola actual.

LA NUEVA ESPAÑA ha estado con los profesionales sanitarios de los servicios de Medicina Interna y Neumología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). A ellos, junto a sus compañeros de la UCI del complejo sanitario de Oviedo, les ha tocado llevar el mayor peso numérico en la atención hospitalaria a los enfermos de coronavirus. En estos 24 meses, han visto mucho sufrimiento, mucha soledad y muchas muertes. Pero también han experimentado el calor del compañerismo y de la cohesión ante la adversidad. “El covid nos ha unido mucho como compañeros”, destaca María Ángeles Suárez Conde, técnica en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE). “Lo peor ha sido el agotamiento mental y físico”, subraya Rebeca Cabo Magadán, especialista en Medicina Interna.

Asturias acumula 195.000 contagiados y más de 2.450 muertos

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A continuación, ofrecemos los balances de estos dos años de pandemia que han expresado cinco trabajadoras del HUCA, de diversas categorías profesionales, encuadradas en las áreas de Neumología y Medicina Interna. De alguna manera, estas valoraciones pueden considerarse representativas de todo el colectivo sanitario de la región después de dos años “dándolo todo”, poniendo al servicio de sus conciudadanos todos sus conocimientos y lo mejor de sí mismos frente a un enemigo desconocido y muy insidioso que ha sumido en el miedo y la incertidumbre a una sociedad que ha saboreado la vulnerabilidad como no lo había hecho en las últimas décadas.

Marta María Roces Fernández (enfermera supervisora de planta covid)

“El inicio fue duro. Mi unidad fue la primera unidad covid, donde se montaron los primeros circuitos y donde se empezó a probar todo. Lo más duro ha sido la carga emocional: el agotamiento físico vas llevándolo, pero el mental es muy difícil de sobrellevar, sobre todo inicialmente, cuando todo eran incertidumbres, cambios de directrices... En una mañana tenías cuatro protocolos sobre la misma cosa. Aparte de tener la carga del confinamiento que soportaba toda la población, teníamos la carga de trabajo del covid. Era una doble carga. Y aún a día de hoy seguimos teniendo esa carga. Luego hay que pensar que los pacientes estaban solos, no tenían más apoyo emocional que el del personal. Más tarde, todo eso se fue paliando. Aparecieron las tablets, hubo muchas donaciones de muchas empresas para que estos pacientes estuvieran bien. A partir de ahí, las cosas empezaron a mejorar. El personal sanitario está acostumbrado a enfrentarse a montones de situaciones duras y con una carga de estrés muy grande, y acabamos saliendo de todo”.

Rebeca Cabo Magadán (especialista en Medicina Interna)

“Ves la misma enfermedad todo el tiempo, pero la carga mental es bastante importante. Los médicos solemos hacer rotaciones para no saturarnos. Lo mejor, sin duda, ha sido el trabajo en equipo, principalmente con los compañeros de Neumología. El trabajo de enfermería es muy importante, porque a estos pacientes hay que vigilarlos de cerca. Y lo peor el agotamiento mental y físico, que no es exclusivo de los que vemos covid, sino de toda la sociedad”.

María Ángeles Suárez Conde (técnica de cuidados auxiliares de enfermería, TCAE)

“En lo personal, el covid nos ha unido mucho como compañeros, el ambiente de trabajo ha sido buenísimo. Pero ver a tanta gente sufrir y morir ha sido muy duro. El miedo a contagiarnos era grande al principio, pero después ya no”.

Bárbara Redondo Antuña (enfermera)

“La vivencia ha sido dura, pero al mismo tiempo debo decir que la experiencia profesional ha sido muy enriquecedora. Al principio, lo pasamos muy mal, porque era algo que desconocíamos todos. Estábamos acostumbradas a trabajar con un orden, con una disciplina, de una determinada manera, y pasamos a no saber cómo hacer las cosas, a no saber a qué nos enfrentábamos, cómo iban a estar los pacientes, protocolos nuevos, la planta cambió completamente, circuitos limpio y sucio...

Bárbara Redondo, enfermera: “Veíamos gente que llegaba por la tarde caminando y que al día siguiente pasaba a la UCI; eso fue horroroso”

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Cada día se sabía un poco más y se retocaban los protocolos. La primera ola fue muy dura. Después empezamos a controlar la enfermedad, sabíamos cómo tratarla, cómo tratar a los pacientes, hasta que vino la segunda ola, la del otoño de 2020, que fue muy dura. Veíamos gente que entraba muy mal, que evolucionaba a peor muy rápido, que llegaba por la tarde caminando y que al día siguiente pasaba a la UCI. Eso fue horroroso: muchísimo trabajo y mucha gente muy joven. Eso fue duro”.

Marta García Clemente, directora de la unidad del Pulmón del HUCA

“Las doctoras Hernández, Hermida y yo estuvimos en todo momento con el covid. Después, fueron incorporándose otras personas en función de las necesidades. La experiencia es buena. Para los neumólogos, una neumonía es una patología que nos gusta tratar. Trabajar mano a mano con los internistas ha sido una experiencia muy buena. La parte más difícil para la enfermería y para nosotros ha sido el acompañamiento de los pacientes. Eso fue duro: personas muy mayores, solas... El protocolo era el que era, y después fuimos modificándolo un poco, para mejorarlo, pero aún puede mejorar más”.

Y, finalmente, una pregunta para la doctora Clemente:

–¿Ha terminado la pandemia?

–No soy epidemióloga y no me atrevo a hacer pronósticos. Ya me equivoqué desde el principio y no quiero equivocarme más. Quiero creer que estamos al final del túnel, pero no estoy segura.

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