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San Román de Candamo, el pueblo más vanguardista de Asturias

La bienal "Néxodos" integra el arte en el medio rural en un ejemplo único en la región

Candamo, donde el pueblo está hecho para el arte con "Néxodos" Ignacio Gil / José Gil

Dice Gerardo López, coordinador del proyecto "Néxodos" –que se ha convertido en una de las grandes revelaciones culturales de este verano en Asturias, al convertir a varios núcleos del concejo de Candamo en un centro artístico de vanguardia, con más de 1.500 visitas contabilizadas en diez días– que el arte contemporáneo tiene un alto efecto intimidante entre el público no iniciado. "Muchas personas, para no quedar mal, se callan y dan un paso atrás. Pero aquí hemos logrado que muchos se atrevan a opinar sobre qué les parecen las intervenciones de los artistas. Y eso es muy importante. Hemos demostrado que el lenguaje contemporáneo activa cosas que pueden tener mucho que ver con la tradición o la vida del pueblo y que desde lo rural también se pueden lanzar propuestas culturales de calidad y potentes. Y no con mucho dinero. Eso sí, con mucho esfuerzo y generosidad por parte de todos".

Desde luego en "Néxodos" –un colectivo de unas 14 personas de Asturias y Castilla y León principalmente, con distintas competencias profesionales– están demostrando que se puede hacer desarrollo rural en el ámbito de la cultura y más allá de la recuperación etnográfica, adentrándose en lo que en principio resulta imposible de casar: el arte de vanguardia y la vida en el pueblo. Y, además, logrando un éxito de visitantes que, de proyectarse en el tiempo, para sí quisieran algunos museos de creación plástica contemporánea. Además de Candamo. "Néxodos" desarrolla actividades similares en Monzón de Campos (Palencia) y en Portillo (Valladolid).

Este año fue la tercera edición de "Néxodos" en Candamo, que tiene carácter bienal. Se confirmó el éxito que venía anunciándose en anteriores convocatorias. Más de 20 artistas plásticos participaron en un evento celebrado entre el 29 de julio y el pasado 7 de agosto que tenía por título "Recorrer, caminos vecinales y otras derivas". Hubo 23 intervenciones en distintos espacios seleccionados por los artistas y creados específicamente para ese entorno, que este no se limitó a San Román. Se extendió también a Las Canales y El Valle. El Ayuntamiento, la Sociedad de Fomento de San Román y las asociaciones de vecinos de estos tres núcleos se sumaron a la propuesta. Ahí están, según indica López, dos de las claves. Primero, que es arte pensado para esos lugares específicos, que bebe del pasado y del presente de Candamo y su gente. En segundo lugar, que busca y encuentra la participación de los vecinos. "En el pueblo están volcados", apunta Gerardo López. Además, esa bienal fomenta la maltrecha autoestima del medio rural: "Tu pueblo ya no sale en los medios por un suceso o por un asunto político, llama la atención por algo singular, original, y eso fomenta el orgullo de pertenencia". Y, algo muy importante: es un arte que se explica. Para diluir ese potente efecto repelente que tiene cuando se encierra en cubos blancos de galerías o museos.

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Néxodos: las obras del III encuentro de creación contemporánea y medio rural en Candamo

Entre la nómina de artistas que participaron, además de algunos consagrados como el dúo de performance "Los Torreznos" –el valenciano Rafael Lamata y el ovetense Javier Vallaure, que representaron a España, en la Bienal de Venecia–, participaron algunos de los creadores asturianos con más proyección, como es el caso de Elisa Cuesta. Para ella participar en "Néxodos" fue "reencontrarse con el arte que importa, aquel que deja huella". Y añade: "Cualquiera de los artistas que participamos en el encuentro de Néxodos hubiéramos acudido encantados aunque solo hubiera un visitante interesado. Pero ver cómo se juntaban en San Román grupos de 20, 40, 80 personas a diario durante una semana ha sido muy alentador. Esto ratifica que la cultura contemporánea y de calidad puede existir perfectamente en el medio rural periférico y nos da argumentos cualitativos y cuantitativos para exigir un mayor compromiso a las administraciones correspondientes". Cuesta creó un proyecto específico titulado "El lenguaje de la Fuente": "Mi propuesta era una instalación sonora que bebe de ‘La Fontina’, una fuente seca desde que hace años se habilitó el acceso al agua de la traída municipal en todo el pueblo. La pieza es parte de una serie de obras en las utilizo el agua y distintas formas de filtración y canalización de fluidos como metáfora para hablar de sistemas de comunicación, distribución y organización de información contemporáneas. Se trata de una propuesta que invita a hacer un alto en el camino y detenerse para escuchar atentamente el lenguaje perdido de la Fuente, antes de proseguir con el ritmo desenfrenado de nuestras derivas".

Néxodos en Candamo: los vecinos explican las obras

Néxodos en Candamo: los vecinos explican las obras

Maite Centol, una de las figuras ya reconocidas del panorama artístico asturiano, participó en "Néxodos" con una intervención que llebaba por título "CasaVilorio o siempre jamás", en un edificio del pueblo que fue cine y chigre, que ha permanecido congelado en el tiempo y que albergaba los bancos donde se cocía buena parte de la vida social del pueblo. Centol intervino para "activar" de nuevo esos bancos mediante una especie de instrucciones de uso. Para ella "Néxodos" supuso una forma nueva de acercamiento a la ruralidad "que se aleja de lo pintoresco, se sale de esa idea", manteniendo siempre "un respeto absoluto por el entorno" y tratando de acercarlo al público: "Ofrecemos otra manera de ver el arte, con explicación, con visitas guiadas donde se detallan una a una y sin ese áurea de lo sagrado por la que ha peleado el museo. El arte aquí se transforma en algo vivo".

La artista asturiana Tania Blanco, que ayer inauguró en la galería Amaga de Avilés la muestra titulada Al-zulaich"–deriva del árabe y da lugar a la palabra azulejo y significa "superficie lisa y brillante"– es otro de los más sólidos valores artísticos de la región. En "Néxodos" presentó la instalación titulada "El sendero del agua". Es una entusiasta de esta fusión pueblo/arte contemporáneo. "No esperábamos tan buena acogida y tan buena lectura por parte de la gente, a pesar de que eran piezas de arte contemporáneo, que puede ser elitista en ocasiones. Pero la gente se involucra, lo hemos llevado a un espacio más amigable que una galería o un museo, donde crea más respeto". Vio cosas que jamás creería: "En una de las performances que se organizaron (la de Los Torreznos) había muchísima gente. Hay partidos de fútbol por ahí que no tienen tanto público", bromea.

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