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Luarca, nueva vida a la Sardina

El humorístico entierro valdesano, multitudinario, estrenó albacea tras brindar por "un largo y dorado retiro" del anterior

El desfile de la Sardina, por el centro de Luarca.

El desfile de la Sardina, por el centro de Luarca. A. M. SERRANO

"No hay otro desfile más divertido". Lo dicen en Luarca del entierro de la Sardina, la fiesta del miércoles de ceniza que da cumplido final al Carnaval. Ayer, la capital de Valdés volvió a disfrutar de esta cita que suma risas y lloros a partes iguales y que cada año congrega a más personas, muchas de ellas disfrazadas y de riguroso luto.

La organización repartió durante el recorrido 45 litros de anís y 2.000 rosquillas y cumplió con una tradición que el año pasado, por la lluvia, no se pudo realizar: quemar el muñeco hecho para la ocasión, es decir, la gran Sardina (este año con flotador) que encabeza la comitiva, a orillas del mar.

Fue el desfile de ayer "especial" porque estrenó albacea. El encargado de leer el testamento de "Doña Sardina Pez" fue por primera vez Fernando Paredano. Los ripios que compuso para la ocasión empezaron con un sentido homenaje a "mi predecesor e inigualable lector", Juan Antonio Martínez Losada, más conocido como "Estremera". "¡Por Estremera, por un largo y dorado retiro!", exclamó.

En el testamento, leído al final del desfile, no faltaron alusiones a los diez años de la recuperación del Carnaval en Luarca y a otros asuntos locales: el "buen" hacer del nuevo gobierno de Óscar Pérez y la grieta de tracción de la senda costera, en Cadavedo. Fernando Paredano no se olvidó del Brexit y contó, entre otros asuntos, que "de España pide separarse el pueblo catalán". El encuentro concluyó pensando en la próxima "juerga": el Carnaval de 2021.

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