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Diseñador de joyería rural contemporánea

Lucas Santiago: “Me gustaría que la gente llevara mis joyas como una demostración de identidad rural”

“Se están empezando a hacer cosas muy modernas en los pueblos porque mucha gente creativa huye de las ciudades”

Lucas Santiago, tras antiguos bidones de leche, muestra en su mano la réplica en joya de la tapa. | D. Á.

Lucas Santiago, tras antiguos bidones de leche, muestra en su mano la réplica en joya de la tapa. | D. Á.

El joyero tinetense Lucas Santiago está trabajando en su última colección, que lleva por título “Chic rural”, a la que dio forma durante el confinamiento de primavera, convirtiendo herramientas del campo, algunas en desuso, en joyas. En total ha creado ocho modelos y entre ellos podemos encontrar el carro del país, sus ruedas, una pala de dientes, la hoja de la guadaña o la tapa de un bidón de leche. Objetos con los busca despertar en las personas los recuerdos ligados al mundo rural. Lucas Santiago lleva creando piezas de joyería desde hace casi dos décadas, apostando siempre por lo que él mismo ha definido como joyería rural contemporánea.

–¿Por qué decidió transformar herramientas de la labranza en joyas?

–Es algo que tenía en mente desde hace mucho tiempo y con el confinamiento aproveché y lo puse en marcha. Buscaba descontextualizar algo que siempre tuvo un uso en el mundo rural y convertirlo en una joya. La función primordial de hacer esto es buscar una conexión entre las personas y la memoria. Lo que más me está sorprendiendo de esta colección es cómo la gente está conectando a través de una pieza con sus recuerdos y sus vivencias, de cuando eran pequeños. Y estoy muy contento porque me dicen que la colección les recuerda cuando iban al pueblo a la hierba o a sus abuelos. También busqué enfocarlo hacia esa gente mayor que con esta pandemia está sufriendo tanto y se está yendo. Como siempre también tiene una parte reivindicativa del mundo rural y me gustaría que para mucha gente que lleve estas joyas sea como una demostración de su identidad rural.

–¿Cómo es apostar por desde la zona rural por la joyería contemporánea, más vinculada quizá a zonas urbanas?

–Yo hice una apuesta decidida. Estudié joyería en Barcelona y eso me aportó la parte contemporánea, la parte rural surgió de lo que me rodea y es lo que me sale e intento expresar. Al final, el entorno te condiciona y yo estoy muy a gusto con ello. Mi joyería no está dirigida a nadie en concreto, es para quien tenga ese sentimiento e identidad rural viva donde viva, que le despierte los recuerdos y le guste estéticamente.

–¿En estos momentos el mundo rural puede marcar tendencia?

–Ahora tenemos una oportunidad. Hay muchas cosas del mundo rural que están marcando tendencia, pero tenemos que saber vender bien ese sentimiento y que no sea solo una moda. En el mundo rural hay gente que está haciendo las cosas muy bien, hasta ahora se suponía que lo que era rural no era moderno, que eso solo estaba en las ciudades, y creo que está pegando la vuelta. Se están empezando a hacer cosas muy modernas desde los pueblos, porque hay mucha gente creativa que está huyendo de las ciudades. A pesar de ello seguimos pensando que si no te vas a la ciudad no triunfas, así que los que estamos en los pueblos intentamos demostrar que podemos hacer lo que nos gusta y que a nuestra manera podemos triunfar en el pueblo, porque el hecho de poder hacer esto aquí ya es un triunfo.

–Su última exposición estaba dedicada a las vacas y era muy reivindicativa.

–Utilicé las vacas porque era un punto de referencia común en todo el mundo rural. Era un personaje a través del que iba intentando contar problemas que afectan al mundo rural, como el asunto de la burocracia o la transformación de los pueblos a través de la arquitectura, entre otros.

–¿Tiene otros proyectos en marcha?

–Tengo ya dos exposiciones en mente. Todavía son secretas, pero tienen mucho que ver con el mundo rural porque cada vez me encuentro más cómodo haciendo estas cosas. Creo que es importante salvar el mundo rural porque hay un capital humano importante y es la reserva de nuestro pasado.

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