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Triste adiós en Salas a un boticario de los de antes

La villa llora a Luis Menéndez-Castañedo, “un vecino relevante, con una trayectoria profesional intachable y muy buena persona”

Luis Menéndez-Castañedo.

Luis Menéndez-Castañedo.

Día triste en las boticas asturianas con el adiós a los 77 años de Luis Menéndez-Castañedo Campo, histórico farmacéutico de Salas durante casi cincuenta años, fallecido este lunes en Oviedo tras las complicaciones derivadas del coronavirus, que le obligaron a estar hospitalizado semanas atrás. Una pérdida que ha dejado una profunda tristeza en la profesión y entre los vecinos de Salas, pendientes de su evolución en los últimos días. Menéndez-Castañedo era conocido por su profesión, con un trato diario y directo con los vecinos, y querido por su carácter afable y alegre.

Retirado de la primera línea del despacho de farmacia desde hace algunos años, era frecuente verle con la bata echando una mano a su hija Mar, actualmente la titular de la oficina.

El boticario Luis Menéndez-Castañedo. en su negocio de Salas.

El boticario Luis Menéndez-Castañedo. en su negocio de Salas.

Mar es la pequeña de los cuatro hijos que deja el boticario: Cristina, Luis, Carmen y la propia Mar. Hijos que tuvo con María del Mar Fernández, natural de la localidad salense de Camuño. Se casaron en Covadonga hace cuatro décadas largas y fruto de su familia tienen seis nietos: Álvaro, Jaime y Jimena; y Lucía, Luis e Isabel. Además, Luis Menéndez-Castañedo era suegro del jefe de la sección de Oviedo de LA NUEVA ESPAÑA, Álvaro Faes, casado con Cristina, la mayor de los cuatro hijos y propietaria de una concurrida tienda de ropa en la capital asturiana. Luis tenía además dos hermanas, María Victoria, la mayor, y su melliza Mari Cruz.

El boticario estudió Farmacia en la Universidad de Santiago de Compostela en una época en que las comunicaciones por carretera convertían en grande la distancia entre Asturias y la capital gallega. Era hijo de abogado que ejercía en Salas, pero lejos de seguir los pasos de su padre, le llamó la atención el desempeño profesional de su tío. Ya convertido en farmacéutico, compaginó durante algunos años su actividad con una plaza de analista en Avilés.

Y aunque había trasladado su vivienda habitual a Oviedo hacía algunos años, aprovechaba cualquier hueco para acercarse hasta Salas, donde era muy popular en las partidas de mus que se organizaban cada tarde, especialmente durante los veranos.

Uno de los compañeros de cartas de Menéndez-Castañedo es Gerardo Cernuda, quien dice que si hay una persona que quería y adoraba Salas era él: “Sabía todas las anécdotas y conocía todos los nombres de la gente y las casas del concejo, contaba historias desde la Guerra Civil a hoy. Yo siempre le decía que tenía que ser el cronista oficial de Salas y él se reía”.

Afecto y cariño

Es mucha la tristeza que deja su fallecimiento, que ha pillado a muchos por sorpresa y ha causado una gran consternación en la villa y alrededores. Todo el mundo en Salas tiene palabras de afecto y cariño para Luis Menéndez-Castañedo y su familia. En ese sentido, el alcalde, Sergio Hidalgo, expresó su pésame a la familia. “Era un vecino relevante del concejo y con una trayectoria profesional intachable, trabajador y muy buena persona”, lamentó el regidor.

Luis Menéndez-Castañedo será despedido este miércoles en un funeral por su eterno descanso en la colegiata de Santa María la Mayor de Salas, a las 13.30 horas.

Con este profesional se va un farmacéutico de los de antes, de los que respetaba y era respetado, que quería y era querido y que, con sus hijos ya acomodados, seguía con entusiasmo los progresos en la vida de sus nietos.

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