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La empresa de unos jóvenes de Navia que vende luz led a Japón o Rusia

David Rodríguez funda una empresa en una casa de indianos de Villapedre que exporta lámparas para cultivos de todo el mundo

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Lámparas led creadas en Navia para cultivos hortícolas de todo el mundo A. M. Serrano

David Rodríguez tiene 34 años y un proyecto novedoso que enseñar al mundo. Ribadense de origen y con vínculos familiares en Asturias, es el alma de una empresa, “Todogrowled”, que fabrica luminarias led con destino a la horticultura y, lo que resulta más llamativo para algunos, para el cultivo de marihuana con fines medicinales. “La gente se sorprende mucho”, señala.

Su idea se gestó hace casi una década cuando, después de trabajar en muchos sectores como la construcción y la hostelería, se familiarizó con este tipo de lámparas alternativas a las que usan sistemas con sodio, un formato más tradicional “que tira mucho de la factura”. Rodríguez estaba interesado en el crecimiento de plantas con luz artificial “pero con un gasto razonable”. Investigó por su cuenta, se empapó de vídeos y se comunicó con otras personas con su misma inquietud en foros de internet. Un día, “al comprobar que podía hacer él solo las lámparas”, se lanzó a la aventura empresarial: la venta.

Hoy en día la suya es una de las pocas empresas españolas que fabrica lámparas registradas y homologadas para el crecimiento de plantas. Es además la única firma española con convenio con otra compañía americana para la distribución de ciertos materiales. Tiene clientes en Japón, Rusia e incluso Groenlandia, por citar solo unos ejemplos.

El equipo trabaja sin descanso y en un año es capaz de proveer al mercado de 8.771 lámparas led. “Nuestra actividad llama mucho la atención porque servimos a empresas que cultivan marihuana con fines medicinales, pero también tenemos otro tipo de clientes, particulares y empresas vinculadas a la horticultura en general”, aclara Belén Lobeto, quien dirige el departamento comercial y administrativo.

El taller se encuentra en el corazón de Villapedre, un pueblo del concejo naviego cercano a la capital. El lugar fue antaño, antes de la llegada de la autovía, un punto con gran movimiento por estar atravesado por la carretera Nacional 634. Ahora, el silencio por la menor actividad reina en el día a día. Por eso sorprende aún más encontrar esta fábrica de lámparas, ubicada en lo que fue una casa de indianos. “Al final es una taller más, como cualquier otro”, opina Rodríguez.

Por la izquierda, Miguel Suárez, Sandra González, Jaime Méndez, Belén Lobeto, David Rodríguez y Miguel Ángel Fernández, en el taller. A. M. Serrano

Las lámparas con sello asturiano naviego y hechas ahora en Villapedre cuestan entre ochenta y mil euros. La mayor parte de los clientes tienen huertos particulares en interior o son firmas relacionadas con el cultivo de productos frescos.

En esta aventura, Rodríguez supo elegir bien sus potenciales clientes, aunque se encontró con algunos problemas desde el inicio, como el plagio, el principal enemigo. Para combatirlo tuvo que grabar sus lámparas con el logo de la empresa. “No funcionan las pegatinas, tenía que grabarse para competir”, destaca Belén Lobeto.

Amigos en paro

El equipo trabaja sin descanso en el bajo de la casa que una de las trabajadores, Sandra González, y el creador de la firma compraron cuando eran novios. Todos los miembros tienen entre treinta y cuarenta años y comparten amistad y afición: la música metal.

Cuando la actividad empezó a crecer, David Rodríguez se fijó en los amigos que estaban en paro y fue llamando uno a uno. Hoy son una plantilla en sintonía y cohesionada, “tal vez la razón del éxito”. En Villapedre todavía hay vecinos que se extrañan de la actividad del taller. “Como ven llegar y salir paquetes la gente mayor nos pregunta mucho qué hacemos aquí”, cuenta David Rodríguez.

La mudanza llegará pronto. El mercado es cada vez más demandante y la firma quiere crecer. El lugar elegido es Ribadeo. Allí Rodríguez ha comprado un bajo, con más espacio. “Queremos que la gente pase y de un golpe de vista conozca de qué va esto”, dice. Entre sus sueños está formar parte de un desarrollo asturiano para zonas mineras: ofrecer lámparas en cultivos hidropónicos -cultivos sin suelo agrícol- en antiguas minas.

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