“La amenaza constante agota”, dicen los vecinos afectados por el plan de Salave

Colectivos y residentes que rechazan el proyecto participaron en un acto para mostrar sobre el terreno el impacto que genera, según denuncian

Los geólogos Evaristo Álvarez y Beatriz González, encabezando ayer la caminata por la zona donde se proyectan las principales instalaciones mineras. | T. Cascudo

Los geólogos Evaristo Álvarez y Beatriz González, encabezando ayer la caminata por la zona donde se proyectan las principales instalaciones mineras. | T. Cascudo / T. CASCUDO

T. CASCUDO

La tapiega María José García vive a apenas un kilómetro de los lagos de Silva y lleva casi veinte años implicada en la plataforma Oro No, que canaliza la oposición vecinal a la apertura de una mina de oro en Tapia. “La amenaza constante agota y acaba con la salud”, lamenta esta mujer que ayer se sumó a la acción informativa organizada por las asociaciones La Casa Azul y Cultivarte para mostrar el impacto que denuncian que tendría el nuevo plan planteado por Exploraciones Mineras del Cantábrico (EMC). Alrededor de ochenta personas se sumaron al paseo guiado por los geólogos Evaristo Álvarez y Beatriz González.

“Siempre es lo mismo, informaciones incompletas, incertidumbre porque en el hipotético caso de que se abra la mina no sabes cómo te va a afectar. Nos ciegan con páginas y páginas de proyectos para decir lo mismo”, incide María José García, que expresa el hartazgo de muchos vecinos ante el enésimo intento de abrir la mina. Esta vez se muestra satisfecha pues cree que el no al plan tiene más apoyos que nunca. “Lo que queremos es que os hagáis una idea de la enormidad de la zona de afección”, señaló el geólogo Evaristo Álvarez, que ofreció infinidad de datos como el de los 24.000 metros cuadrados de superficie que ocuparán las naves mineras, que se ubicarán en una zona entre la pirotecnia y el kartódromo. Este experto indicó que el planteamiento actual tiene tres novedades principales: las aguas no se verterán a los cauces de la zona sino al mar a través de un emisario submarino, cambia el lugar de la bocamina, las naves y las escombreras y, en tercer lugar, ya no se tratará el mineral en Tapia, sino que solo se prepara un concentrado de sulfuros. “Este proyecto, que ya no se cree nadie, pone en peligro a todos los sectores que funcionan en el concejo”, afirma Álvarez, que criticó las imprecisiones existentes, como la del punto de vertido del emisario.

“La amenaza constante agota”, dicen los vecinos afectados por el plan de Salave

Arriba, a la derecha, una vecina muestra una pancarta en una de las paradas de la ruta para explicar el impacto que denuncian que genera la iniciativa. / T. CASCUDO

A su lado, la geóloga especialista en hidrogeología y miembro de Ecologistas en Acción, Beatriz González, puso en duda la calidad del agua que se verterá y defendió como “evidente” la afección al medio hídrico de la zona. La empresa sostiene que será agua limpia del subsuelo de los lagos, pero ella critica que se toma como punto de medición un sondeo con una baja caracterización de arsénico y no los que apuntan a cantidades muy elevadas en el terreno de la zona. También dijo que existe una alta la probabilidad de que se sequen las lagunas, pues el impacto de las voladuras fracturará el macizo que las separa de la zona de extracción.

En la caminata participaron el secretario general y la diputada de Podemos Daniel Ripa y Nuria Rodríguez, respectivamente. Ripa pidió claridad al Principado y que se plante ante un plan que, señala, amenaza el futuro de la zona. También estuvieron presentes en la caminata y rechazaron el proyecto representantes de la Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza, SEO BirdLife, la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies y de Verdes Equo Asturias, entre otros colectivos.

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