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Un siglo de la biblioteca que iluminó Castropol

El rector Villaverde abre los actos del centenario del centro recordando a sus fundadores y anunciando un aula de Extensión Universitaria en la localidad

Villaverde se dirige al alcalde, Francisco Javier Vinjoy, al inicio de su discurso en la biblioteca, llena de público. | T. C.

El rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, estuvo ayer presente en Castropol con el objetivo de rendir un “modesto homenaje” a los ocho castropolenses que hace un siglo, en octubre de 1921, firmaron el manifiesto “Por nuestra cultura” que dio origen a la reconocida Biblioteca Popular Circulante de Castropol (BPCC), germen de la Menéndez Pelayo actual. Villaverde se refirió a Vicente Loriente, Miguel García, Román Penzol, Franco Vior, Ramón Canel, José Manuel Piñeirúa, Laureano Acebo y Agustín García como “personas de larga visión, generosidad inagotable, tesón y tenacidad incomparables que construyeron algo tan hermoso como una biblioteca, ese lugar donde habita el mundo”. Con este emotivo acto Castropol puso en marcha el centenario de una de sus instituciones más queridas, que desde ahora se llamará Biblioteca Popular Circulante Menéndez Pelayo, para aunar las dos denominaciones por las que ha sido conocida.

“No fue solo una biblioteca, fue una ambición de cultura, de regeneración, de universalismo”, dijo Villaverde, quien reconoció el valor de los fundadores que hicieron un trabajo “ponderado y participado por grandes como María Moliner, Manuel B. Cossío, Dámaso Alonso, Lorca, Concha Espina y tantos otros”. El rector, ante el numeroso público asistente, señaló que el propósito de los fundadores era “llevar el universo a todo el mundo, iluminar los mentes y los corazones y construir una sociedad más justa, libre e igual a través de la lectura y la extensión cultural”.

Con él coincidió, muy emocionado, Vicente Loriente, hijo de Vicente Loriente Cancio, uno de los ocho firmantes del manifiesto fundacional: “Con su presencia aquí, el rector hace efectiva aquella ilusión de aquella gente que solo quería una sociedad justa, libre e intelectualmente formada, nada más, esa fue la base y la esencia de la biblioteca”. Loriente presidió los actos, en los que se presentó el logo del centenario, junto al rector y el alcalde castropolense, Francisco Javier Vinjoy. Este último subrayó que el “espíritu” que motivó a los ocho impulsores del centro cultural castropolense por excelencia está hoy “más vivo que nunca y sigue alentándonos a todos a seguir abogando por un Castropol cosmopolita, que atiende a la ciudadanía, que genera conocimiento y que tiende alianzas”.

Vicente Loriente, hijo de uno de los fundadores de la Biblioteca Popular Circulante, firma el nuevo manifiesto de apoyo al centro, en presencia de Villaverde y de la bibliotecaria, Manuela Busto. | T. Cascudo

Cerró el rector su intervención recordando un “desagradable suceso” ocurrido en 1937, cuando la institución que preside incautó varios libros a la biblioteca. Al no ser posible ya recuperar aquellos ejemplares, pues no están inventariados, la Universidad entregó a la biblioteca una selección de documentos existentes en sus fondos bibliográficos en los que se cita de forma específica a la Biblioteca Popular Circulante. Quiere Villaverde que este gesto, muy aplaudido, sirva para “desagraviar la memoria de quienes tanto y tan bueno hicieron por traer la luz del saber a todos los rincones de nuestra historia”.

Tanto Villaverde como Loriente se sumaron a una larga lista de personalidades que están firmando otro manifiesto, bautizado también “Por nuestra cultura” y que ha elaborado el escritor Gonzalo Moure. “Sobre aquel futuro de 1921, hoy, se han conseguido grandes cosas. Ya no somos ‘un pueblo ignorante’ ni tenemos un ‘vergonzoso número de analfabetos’, como lamentaba el manifiesto. Hoy nos podemos sentir orgullosos por haber acabado casi por completo con aquel índice de analfabetismo y de haber afianzado una gran personalidad cultural. Todo eso ha sido posible porque contamos con una biblioteca centenaria que ha conquistado un gran prestigio nacional e internacional concretado en numerosos premios y una larga historia cultural que no fue fácil”, dice el texto. El manifiesto anima a cumplir un reto colectivo de la mano de la biblioteca, “motor cultural y social del municipio” y este es construir un futuro todavía mucho mejor.

Al término del acto, el rector y el Alcalde firmaron un protocolo que posibilitará la creación de un aula de extensión universitaria en la localidad. Se cederá un local dentro de la Casa de Cultura castropolense que servirá de sede para la realización de actividades como cursos de verano o charlas.

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