Sostiene la catedrática Amparo Medina que es “en la literatura donde la vida queda reflejada con mayor verdad”. Por eso tiene claro que si para conocer la España del siglo XVI hay que asomarse al Lazarillo de Tormes, quien quiera conocer los problemas, la vida y las aspiraciones de los pueblos y ciudades castellanas en la segunda mitad del siglo XX, debe recurrir a la amplia obra de Miguel Delibes.

Así lo expuso esta estudiosa del literato vallisoletano al inicio de la jornada que el Foro Comunicación y Escuela, del instituto veigueño Elisa y Luis Villamil, dedicó al centenario de nacimiento del autor. Una sesión con dos ponencias en la que participaron alrededor de mil estudiantes de los cinco centros del Noroccidente que imparten Enseñanza Secundaria.

Medina abrió la jornada con la charla “El mundo literario de Delibes”, en la que profundizó en los géneros, los temas, los personajes y la manera de escribir de quien “pasará a la historia como uno de los nombres imprescindibles de la literatura en la segunda mitad del siglo XX”. Destacó la catedrática que “fue y sigue siendo uno de los autores más leídos y más respetados, también uno de los más traducidos”. No en vano, se han traducido veintiséis de sus títulos a cerca de cuarenta lenguas diferentes.

La estudiosa de Delibes también le definió como un “adelantado a su tiempo” por abordar antes que nadie temas que hoy siguen plenamente vigentes como el despoblamiento y los problemas del medio rural o el cambio climático y la necesidad de cuidar el medio ambiente.

Con ella coincidió plenamente Fernando Zamácola, que dirige en Valladolid, la Fundación Miguel Delibes y que, junto a dos hijos del escritor, Elisa y Germán, protagonizó la segunda ponencia bajo el título “Leemos a Delibes”. “Los temas fundamentales de su obra están de plena actualidad”, señaló Zamácola, quien también subrayó lo viva que sigue su literatura: “Es un autor que falleció hace once años y, cuando fallecen, a muchos autores ya no se les lee y en el caso de Delibes sucede lo contrario. Se lee una barbaridad y su obra sigue muy viva”.

Tanto Germán como Elisa, que preside la Fundación Miguel Delibes, ofrecieron a los alumnos una visión más personal y familiar del escritor, destacando sus aficiones como la pasión por la naturaleza, que le servía “como terapia”, para “cargar pilas”.

El coordinador del Foro, Luis Felipe Fernández, cerró la jornada agradeciendo la implicación de la Fundación Miguel Delibes, con la que organizan actividades desde 2010. Destacó la importancia de conectar en red a los institutos de la comarca para que un millar de alumnos se acerquen a Delibes, lo que, dijo su hija Elisa, es “el mejor regalo”.