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El inspector Pelayo Gayol, el asturiano que ha luchado contra el yihadismo y selecciona a los futuros GEO: "Mi corazón siempre está en Asturias"

"Mi labor es conseguir que seamos efectivos y no nos maten", afirma el tapiego, protagonista en la última serie de Amazon en la que se relata el duro camino hasta convertirse en policía de élite

El inspector Pelayo Gayol, en una secuencia de la serie de Amazon Prime Amazon Prime

"Si no soportan mi presión a la espalda, no te digo nada cuando tengan un comando yihadista delante dispuesto a disparar". Lo grita, con voz firme y contundente, el inspector Pelayo Gayol, mientras un grupo de aspirantes a entrar en el Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional, el GEO., escucha con sacramental atención mientras por la cara les chorrean gotas de sudor. Se trata de una de las secuencias de "G. E. O., más allá del límite", la nueva docuserie de Amazon Prime en la que se narra la dureza del camino que recorren los policías hasta convertirse en agentes de élite. El asturiano Gayol, "Inspector Pelayo" para sus subordinados, se ha convertido en uno de los rostros más carismáticos de la producción española por la naturalidad con la que habla del dolor, el sufrimiento y la trascendencia de la labor de esta unidad policial.

Si algo define la serie es la dureza de sus imágenes. Los candidatos son sometidos a pruebas que, a ojos de un ciudadano de a pie, puede parecer que traspasan las barreras de la exigencia máxima hasta alcanzar el sadismo: baños en las frías aguas del Tajo en pleno invierno, largas caminatas por el monte cargando con neumáticos... todo ello sin apenas comer ni dormir y bajo una dura presión psicológica ejercida, fundamentalmente, a base de grito militar: "Si no puede seguir, ríndase. No es obligatorio estar aquí". Un centenar de aspirantes comenzaron los siete meses y medio de formación. En los primeros días ya habían abandonado una veintena de ellos.

El director de esta dura y exigente formación es de origen asturiano. Se llama Pelayo Gayol y es inspector de la Policía Nacional. "Mi labor es conseguir que el día de mañana seamos efectivos y no nos maten", explica en la serie el agente a unos aspirantes que pretenden llegar a la crema del cuerpo policial. "Cuando estás en un operativo tienes que creerte un poco inmortal", abunda entre los abandonos de los candidatos, que se cuentan por decenas.

Gayol lleva en los cuerpos de élite de la Policía Nacional desde mediados de los años 90 del siglo pasado. Primero destinado en San Sebastián, donde hacía seguimientos y labores de investigación en la lucha contra ETA, y luego combatiendo el yihadismo. "Tras los atentados del 11-M le dije a mi mujer: 'A esta gente la tengo que detener sí o sí'", afirma en la docuserie Gayol, quien reconoce que los uniformes le llamaron la atención desde pequeño, pese a que en su entorno no había ningún agente.

Los GEO buscan el arma con el que mataron a Iván Castro

Sólo unos días después, el 3 de abril de 2004, participó en el asalto al piso de Leganés en el que se habían atrincherado ocho islamistas vinculados con los atentados. En aquella operación, en la que los yihadistas acabaron inmolándose, falleció uno de sus compañeros del GEO. "Las secuelas físicas que me quedaron fueron mínimas. Lo que me quedó claro de aquello es que en la vida los planes se hacen a corto plazo. La vida te deshace a su capricho", explica tras aquella operación y la pérdida de un compañero que, afirma, tiene muy presente: "Ha habido muy pocos días en los que su imagen no me venga a la mente, lo cual quiere decir que sigue aquí".

En la docuserie, Gayol habla de sus orígenes en Asturias, "en una villa marinera que hay en la costa, muy bonita, pegada a Galicia", explica sobre su pueblo natal, en Tapia. "La gente que somos del norte, especialmente de Asturias, nunca nos desvinculamos de la zona, siempre nos engancha mucho. No sé lo que tiene, pero tu corazón siempre está allí", afirma sobre sus lazos con el Principado. El inspector también alaba las bondades de la vida rural. "Conoces a la gente, con sus pequeños problemas y sus grandes virtudes. Estás más unido y eso imagino que también te marca el carácter. Es imposible que no te toque", resalta.

Pese a la crudeza del filme y la apariencia de tipo duro de película americana, el inspector y director del XXX curso GEO abre su corazón y también habla de su relación con su padre, ya fallecido. "Estaba volcado en su ganadería y su familia. No me acuerdo nunca de que estuviese haciendo una actividad que no fuese su casa o su familia. No tenía grandes amistades, más allá de conocidos y familiares. Estaba todo muy vinculado a su núcleo familiar", le define Gayol, que prosigue: "Era un tipo serio, afable dependiendo de en qué momentos y con ese cariño que dan las personas serias, que parece que es más potente que el de las que son más abiertas. No hacía falta que te dijera te quiero. De hecho, muy pocas veces en la vida me lo ha dicho, pero no hace falta. Sólo con una mirada o un gesto es suficiente".

Gayol ha desarrollado su carrera en la Policía Nacional lejos de Asturias. Si bien, su condición de agente de élite le ha traído al Principado en más de una ocasión. La última, en octubre de 2018, cuando vino como jefe de especialidad de buceo del GEO para buscar la pistola con la que fue asesinado Iván Castro en el río Nalón, a la altura de Soto de Ribera. El rastreo, diez meses después del crimen, concluyó sin éxito.

Desde entonces, el asturiano y el resto de miembros del GEO, con base en Guadalajara, han seguido participando en las más complejas operaciones de la Policía Nacional tanto en España como en el extranjero. Y también formando a los agentes del futuro: "Sé que soy muy desagradable. Lo que intento es que el día de mañana a usted no le pase nada. Es mi razón de ser. Mi razón de existir como director de este curso".

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