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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

El caos de Rubiales y el casting de Torrecilla

El presidente de la Federación demuestra un arte innato para meterse en todos los charcos

Llegó prometiendo que iba a abrir puertas y ventanas para despejar el olor a putrefacto que se respiraba en la institución tras largos años de villarato. Que iba a darle a la Federación Española la vuelta como un calcetín. Y vaya si lo está haciendo. En dos meses y medio en el cargo, Luis Rubiales -en tiempos hosco central, luego líder sindical y ahora íntimo de los jerarcas Ceferin e Infantino- sale a polémica por semana. Entre los líos que le crean los agentes externos y los que él mismo genera, el presidente de la Federación aspira al título de "Míster Katiuskas": charco que ve, charco al que salta de cabeza sin pensarlo. Tras ventilar la puñalada de Lopetegui y el Real Madrid a la Roja con una decisión -para unos valiente, para otros ataque de cuernos- como la de despedir al seleccionador a horas del estreno en el Mundial, parece que Rubiales se está aficionando a las emociones fuertes.

La última, el sorteo de Copa de ayer, que tuvo que ser repetido porque la Federación se saltó sus propias normas dando una caótica imagen del organismo. ¿Será culpa de la bisoñez del presidente y de su equipo en cuestiones burocráticas? Será. Luego está la pelea pública por las fechas de las finales de las competiciones que organiza la Federación (Supercopa y Copa del Rey). En Sevilla no le perdonan que se pusiera del lado del Barça para imponer que la Supercopa se jugara a partido único y en Tánger. Pero Rubiales le debía una Marruecos: se había comprometido con la federación magrebí a que votaría en el Congreso de la FIFA celebrado en Rusia antes del inicio del Mundial a favor de que la Copa del Mundo de 2026 se disputara en el Magreb. Pero Rubiales tuvo que salir pitando para darle puerta a Lopetegui.

Si el tema sigue así, el mandato de Rubiales promete ser muy entretenido y se hará demasiado corto. Mucho mejor una rueda de prensa del presidente que una entrevista (con Luis Enrique misión imposible) con el nuevo seleccionador, ¡dónde va a parar! La duda está en saber cuándo Rubiales volverá a mostrar su arte innato para meterse en todos los charcos. ¿Será cuándo intente poner coto al poder de los jugadores (Sergio Ramos) en la selección? Con lo mal que llevan los nenes la disciplina igual el intento de golpe de timón acaba como "El motín del Caine". Pero algo habrá que hacer para poner orden.

El que está en ello es Torrecilla. El fichador del Sporting está finalizando un casting en busca de un ayudante que cubra la baja de Javi López. Mientras Torrecilla está en pleno proceso de selección de personal, Barba -acierto del secretario técnico- tiene toda la pinta de estar haciendo las maletas. Ring, ring, caja. Cosas del "fúrgol", que diría Villar.

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