Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Eduardo Lagar

Aviso urgente, aviso urgente (3)

Curso rápido escrito en Uzbekistán para acabar con el teatro asturiano

Este no es -repito: no es- un aviso urgente para el viceconsejero de Cultura, señor Vicente Domínguez, a quien ya enviamos imprudentemente dos mensajes previos advirtiéndole de la existencia del Prerrománico asturiano y del Museo Arqueológico de Asturias. Le pedimos humildemente disculpas. Avisados como estamos de que estos avisos desatan su peor humor y le rompen la ataraxia, y en el conocimiento de que la elección de películas de cine uzbeko para la Cinemateca de la Laboral exige mucho sosiego, enviamos este aviso urgente pues no sé... al éter. Porque igual el éter se siente más concernido y a lo mejor hay alguien por ahí realmente preocupado por la cultura en Asturias. O haciendo listas de consejeros para la próxima legislatura.

El aviso de hoy se lanza (al éter) para informar de que los actores profesionales asturianos tenían en el Circuito de Teatro Asturiano un asidero estable para seguir llevando su arte por toda la región. La cosa venía funcionando nada menos que desde 1998 y había teatro regularmente donde nunca se pensó que llegase. La gente incluso acudía a verlos (me cuentan que hasta había colas) y, con los años, llegamos a tener 400 profesionales que iban viviendo de ello en Asturias.

Pero luego llegó la nueva ley de contratos del Estado y aquello resultaba imposible de mantener, decían los que mantenían incólume la ataraxia en la administración regional. Así que cambió el sistema, se acabaron las representaciones, se dejó a 400 personas colgadas y, por el camino que llevamos, va a ser difícil que los pequeños ayuntamientos puedan adelantar el dinero para teatro, aunque les prometan que luego será reembolsado.

Lo más raro es que lo que parece absolutamente imposible de arreglar en Asturias, se solventó sin mayores problemas en otras regiones. Quizá sea porque allí no han descubierto el absorbente poder del cine uzbeko. Pero esto yo se lo digo al éter, eh, al éter.

Compartir el artículo

stats