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Vicente Montes

Apuntes de Mecánica PolÍtica

Vicente Montes

El riesgo de la falta de puentes entre PSOE y PP

La necesidad de un acuerdo amplio en el próximo Presupuesto regional | El peligro de alimentar la polarización política y obviar el diálogo sosegado sobre los grandes asuntos

La negociación presupuestaria, que afronta la próxima semana unos días determinantes, ha puesto en evidencia la falta de mínimos puentes entre el Gobierno y la dirección regional del PP asturiano. No ha habido ni siquiera opciones para plantearse una abstención de los populares de cara a las cuentas del próximo año: ni el PSOE trabajó esa posibilidad ni el PP encontró el sendero para ir allanando el camino a esa alternativa, en parte dinamitada por el recurso ante el TSJA ante los cierres del comercio y la hostelería. Más aún, algunas decisiones últimas del Ejecutivo no han hecho más que incrementar el ruido en la negociación, con el consiguiente riesgo también de que Ciudadanos se apee del acuerdo.

Una negociación presupuestaria es nitroglicerina: inestable y delicada. Influyen en las decisiones de cada partido no solo los números de las cuentas, sino también los equilibrios internos en la casa de cada cual. Las prisas de IU por dejar marcada una impronta de izquierdas y arrastrar a Podemos al acuerdo (pese a que seguramente la propia inercia haría su trabajo dada la situación puertas adentro de los morados), requerirá de un mayor esfuerzo del Ejecutivo para ganarse el respaldo de Ciudadanos.

Pero los cálculos políticos del Gobierno de Barbón para dar una imagen de acuerdo amplio del Presupuesto han obviado la opción de atraer al PP, aunque fuera por la abstención. La pretensión de colocar a los populares como el frente de rechazo a las cuentas junto con Vox también tiene riesgos que trascienden la táctica inmediata.

Ignacio Blanco, portavoz de Vox en la Junta General, es un hábil parlamentario que suele preparar a conciencia sus intervenciones. Ese mérito es reconocido en privado por quienes se colocan en el espectro político opuesto; incluso los diálogos entre Blanco y Adrián Barbón en las preguntas al Presidente terminan por beneficiar políticamente a ambas partes, muchas veces en detrimento del Partido Popular, casi como si hubiera un objetivo compartido. La falta de química entre Barbón y la portavoz popular, Teresa Mallada, hace, en cambio, que sus cruces dialécticos tengan un aire desabrido. El afán del PSOE de señalar a Vox como la oposición a costa de orillar al PP es jugar con fuego.

Hemos visto en los últimos años cómo los partidos se entregaban a una estrategia perversa por polarizar al electorado. Aquel magma centrista que hace años basculaba otorgando o quitando victorias se ha convertido en un colectivo que va de un extremo a otro comprando eslóganes, más que ideas e incluso ideologías. Sin embargo, ciertos asuntos que trascienden legislaturas han requerido un acuerdo amplio para evitar que acaben sometidos a los bandazos del gobierno de turno (lo hemos visto con la reforma educativa). El PSOE y el PP tienen materias que exigen diálogo entre ambos y para las que son necesarios puentes tendidos.

Las cuentas autonómicas llegarán la próxima semana a la Junta General ya con poco margen de movimiento, más allá de la negociación de enmiendas que implican desvestir un santo para vestir otro, de modo que los acuerdos para lograr apoyo firme al Presupuesto habrán de venir ya diseñados en el proyecto presupuestario.

Las cuentas de este próximo año tienen un corazón esencial: el fondo de rescate, de máximo interés también para los sectores económicos asturianos, además de ayuntamientos. De ahí que al Gobierno le interese contar con un apoyo de Ciudadanos que represente la respuesta de las cuentas a esos colectivos, pero la falta de entendimiento con el PP puede acabar haciendo que a priori las cuentas partan con un rechazo de sectores castigados por los efectos de la pandemia.

La videoconferencia del viernes, supuestamente discreta, entre Barbón y el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, tenía como objetivo apaciguar al regidor ovetense si terminaba siendo Ciudadanos el partido que podía sacar pecho de las inversiones para Oviedo, pero también podía haber sido una vía para comunicar al PSOE con el PP. Ahora ya es demasiado tarde.

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