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Juan de Lillo

Al señor presidente

Carta crítica a Pedro Sánchez

ILUSTRACIÓN: Sello de Pedro Sánchez

ILUSTRACIÓN: Sello de Pedro Sánchez

Sr. Presidente del Gobierno de España:

Mis maestros, que fueron muy exigentes, me enseñaron que en un artículo o en una información había que entrar en materia, sin retóricas, desde la primera línea. Por eso, aunque sea desde la segunda, no quiero desviarme: es usted un vanidoso, un mentiroso, un trilero, un plagiario, un incompetente y un vendedor de humo. Y por si esto fuera poco ya, un traidor colega de los independentistas a los que lidera. Esto, lo reconozco, dicho por un periodista periférico y jubilado veterano, pudiera parecer un atentado violento contra usted y la magistratura que representa en nombre de los españoles, cada día masivamente menos, pese a Tezanos. Y si así le pareciera, por osado, póngame en manos de su fiscal, o fiscala, personal, porque parece que no la situó donde está, ex diputada y ex ministra de su partido, para la defensa de la legalidad, que a lo mejor también, sino para que velara por sus negocios políticos que, por lo que vamos viendo, son más graves que si metiera la mano en la caja. Al fin y al cabo, eso ya lo hicieron muchos políticos. Pero subastar España, hasta ahora, ¡nadie! Tiene usted ese deshonor. Pero lo dicho: ya habrá advertido que no es novedad, porque es lo que vienen escribiendo a diario periodistas demócratas e independientes, como yo, y lo sostienen muchos ciudadanos que miran estupefactos cada uno de sus movimientos felones. El profesor Sosa Wagner publicó el pasado sábado un artículo en el diario “El Mundo”, que tituló “¿Nadie va a parar esto?”, que es una dura llamada a militantes, parlamentarios y ex cargos de su partido, para que levanten la voz y la acción frente a la gravedad de lo que ocurre en España.

Y voy a repetirle, advierto que es muy olvidadizo, las razones por las que le adorno con esa ristra de adjetivos que, como digo, son ya de uso general, aunque algunos de los suyos, incluso los instalados, aún no hayan advertido que ellos, como el resto, van a pagar las consecuencia del gran desaguisado que está organizando en este país. Claro que para algunos no faltará un puesto rotativo y para usted un salario perpetuo de ex presidente, que será una buena renta, mientras muchísimos de sus pacientes se quedarán a las puertas de la miseria o en ella, y el país empobrecido.

Con reiteración, pero necesario, debo de repetirle lo del mal sueño con Iglesias y Podemos, lo de la aversión a Bildu, siempre en la órbita de los asesinos de ETA, y la negativa a negociar con los insaciables separatistas catalanes; el intento totalitario de someter a la Justicia; el desprecio hacia una lengua que hablan seiscientos millones de personas y como segunda lengua en China; la deplorable gestión de la pandemia, el propósito de convertir en semi-analfabetas a las generaciones futuras, hasta donde usted logre llegar en La Moncloa; promover la persecución del Gobierno de España a la comunidad de Madrid, por iniciativa de los republicanos catalanes, porque su buen gobierno consigue beneficios para los madrileños, previsión imposible en los proyectos de socialistas, algunos, y comunistas, para quienes la prosperidad empieza por convertir la fiscalidad en un infierno, condena perpetua con ustedes, para los ciudadanos; lo del plagio de su tesis; su pasividad ante el acoso de los leninistas al Jefe del Estado; lo de encabezar la cesión del cuartel de San Sebastián, ¡menudo solar!, a los peneuvistas y colaterales, que podrían, he dicho podrían, convertirlo en cómplice por acción política indirecta, de especulación inmobiliaria, que a ver en qué para todo eso, y sin olvidar lo de su mujer en la Universidad sin el título adecuado; lo del intento de controlar la voz de la verdad de la prensa en beneficio de la suya, que sería una cárcel y un atentado contra la libertad… Y el ataque a la Iglesia Católica que prepara, lentamente pero implacable.

Y dicho todo esto, que no es poca cosa, y espero que los españoles lo tengan en cuenta, es gravemente preocupante la deriva ética, moral y política en brazos del populismo que le acompaña, que lo fagocitará en cualquier momento, salvo que tras la aprobación de los Presupuestos les dijera a todos los de la moción “que de lo dicho no hay ná”, que sería como un múltiple salto mortal de la trilería, inédito en las democracias, dije democracias, conocidas. No lo creo. Seguirá con ellos al hombro hasta el final de la legislatura (¿?).

Porque el populismo a donde nos lleva es a Venezuela y al espectáculo delirante de los argentinos corriendo por las calles tras el féretro de Maradona… Y todo eso tiene su traducción en una dictadura gobernada por el PSO(E) en compañía de toda la tropa de la moción de censura que, por cierto, se ejecutó sobre bases falsas, revocadas por los tribunales, que esto todavía es un Estado de Derecho. ¿De verdad que atropellar tantas cosas le compensa solamente por sentarse en La Moncloa? Lo dicen todos, o casi todos, porque no creen que tenga el menor talento para gobernar España, que le viene demasiado ancha, aunque usted crea que le basta con que la silla le encaje a su medida. Ya ve, empiezan a oírse voces de indignación que acabarán siendo un clamor. Aunque, a decir verdad, este pueblo nuestro siempre ha sido muy ovejuno.

Tal vez todo lo que he dicho le parezca a alguien, o a muchos, una falta de respeto. Tal vez. Pero si lo fuera, siempre será infinitamente menor que la que Usted ha venido cometiendo de forma continuada a los españoles.

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