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Pablo Junceda Moreno

Pensando en futuro

Una reflexión desde el Consejo Social sobre la Universidad que necesitamos en Asturias

Hace unos meses recibí en el despacho una amable carta de uno de los profesores de mi querida Universidad de Oviedo en la que me hacía llegar el último libro publicado por el profesor asturiano Mauro Guillén de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania. El profesor Guillén realiza en su libro “2030. How today´s biggest trends will collide and reshape the future of everything” una profunda reflexión sobre el presente y el futuro de la economía y la importancia de visionar de forma diferente un mundo que, en lo económico, lo social y en muchas otras cosas, ya ha cambiado mucho más de lo que nos podríamos imaginar.

Debo decirles que, tras su atenta lectura, no dudé un solo minuto en enviar un ejemplar de este libro –una vez ya editado en España– a mis queridos colegas del Pleno del Consejo Social de la Universidad de Oviedo con la idea de que juntos pudiésemos compartir una visión que cada vez se hace más necesaria en nuestra querida Asturias y en nuestra Universidad: tenemos la obligación y la responsabilidad de pensar en futuro y pensar en el futuro.

Estas primeras reflexiones vienen al caso con motivo de la elección el pasado viernes 12 –por cierto, en la primera votación telemática en la Universidad asturiana–, de un nuevo Rector, el catedrático de Derecho Constitucional de nuestra Universidad, Ignacio Villaverde Menéndez.

Durante los últimos meses de este más que largo proceso electoral universitario motivado por la situación sanitaria, el plural equipo del Consejo Social de nuestra Universidad, presidido por el empresario asturmexicano Juan Antonio Pérez Simón –quien inició su mandato en el pasado enero de 2020 cuando aún no se podían entrever la terribles consecuencias de una pandemia que ha cambiado nuestra forma de vivir y ver el mundo– no ha interrumpido en ningún momento su labor.

El Consejo ha desempeñado las actividades que le son propias, de forma eficaz pero especialmente discreta, con el fin de no interferir en el proceso electoral y proteger su libertad de criterio y actuación tal y como establece su normativa vigente. Estas tareas se extienden desde la conexión entre las instancias académicas y la sociedad a la que representa el Consejo Social (de ahí su pluralidad), hasta la fiscalización de los fondos públicos destinados a la actividad universitaria, pasando por el necesario fomento de la comunicación y la interacción entre la Universidad de Oviedo y la Administración Universitaria del Gobierno del Principado.

Dichas labores, a las que he tenido el honor de unirme en el pasado mes de septiembre con la finalidad de reforzar la necesaria conexión entre el Consejo Social y la empresa asturiana son, sin duda, capitales para la Universidad y no habrían sido posibles sin el apoyo y aliento de los miembros del Pleno –con su Presidente a la cabeza– y la entrega y el rigor de los funcionarios adscritos al Consejo y sus Equipos.

Permítanme que ahora, cuando se inicia una nueva etapa de gobierno universitario, les hable y piense “en futuro” en relación con nuestra Universidad, y lo haga desde esta privilegiada atalaya que es el Consejo Social. Si queremos que nuestra Universidad avance con pasos firmes hacia ese “nuevo mundo” del que nos habla el Profesor Mauro Guillén, la Universidad de Oviedo necesita cambiar, necesita hacer las cosas de forma diferente y diferenciada y hacerlo con la sensatez propia de quien debe saber cuidar y proteger lo valioso que tiene (que es mucho), pero desterrar de una vez por todas lo que impide, ralentiza y retrasa el acceso a los mejores modos de formar y aportar valor a una sociedad, la asturiana, que necesita más que nunca una Universidad que sea referente.

Resulta evidente que el Consejo Social no está para liderar esta más que necesaria transformación. Para ello, la comunidad universitaria ha elegido a un nuevo Rector que, al frente de su equipo, deberá impulsar el proyecto de Universidad que la propia comunidad ha escogido por amplia mayoría.

El Consejo Social sí está para ayudar e impulsar este proceso y hacerlo desde la exigencia de quien representa a la sociedad y, sobre todo, y ante todo, desde el conocimiento y el convencimiento de que una buena Universidad es aquella que promueve la generación de riqueza en su entorno y, con ella, empleabilidad, talento, cultura, igualdad, sostenibilidad y apertura al exterior, especialmente hacia aquellos países hermanos en los que nuestra Universidad es querida pero aún no suficientemente valorada. Este compromiso, y ningún otro, fue el que impulsó a nuestro Presidente Juan Antonio Pérez Simón y al Vicepresidente que hoy escribe estas líneas a aceptar el reto y el honor de trabajar al servicio de la Universidad asturiana.

Fruto de este convencimiento, y siguiendo las ideas ya anticipadas por el Presidente del Consejo Social ante el Presidente del Principado de Asturias en su toma de posesión, en la que reiteró su compromiso de servir a Asturias –compromiso que suscribo en su integridad–, nos pusimos manos a la obra a trabajar para elaborar un Programa de futuro que definiera las prioridades del Consejo.

Ha sido un trabajo, arduo, callado pero ilusionante, que contó con la impagable labor de un destacado grupo de personalidades relevantes del mundo empresarial, directivo, cultural, universitario y social del Principado y de fuera de nuestra Comunidad y que, de forma completamente desinteresada, han querido aportar su visión y su reflexión sobre lo que debe ser la Universidad asturiana del futuro. Hoy, gracias a todos ellos, estamos en condiciones de anunciar la presentación al Pleno del Consejo Social para su valoración y discusión y, con ello, a toda la sociedad asturiana a la que nos debemos, del primer Plan Estratégico del Consejo Social de la Universidad.

El Pleno del Consejo Social, reflejo de la sociedad asturiana, por cuanto en él se encuentran representados los diferentes estamentos universitarios, institucionales, políticos, empresariales y sociales del Principado, será el primero en conocer el contenido de esta propuesta de Plan Estratégico –el primero que tendrá el Consejo Social de la Universidad de Oviedo en su historia– para su análisis, debate y, en su caso, aprobación.

Estamos seguros de que hemos elaborado un Plan Estratégico centrado en el futuro, en atraer de nuevo a la Universidad a líderes que hoy lo son en diferentes esferas de la vida pública, social, cultural, investigadora, política o económica y que en su momento fueron estudiantes de nuestra casa común universitaria. Un Plan abierto al exterior y especialmente a Iberoamérica. Centrado en la digitalización, pero sin olvidar que sin personas no existe Universidad. Un Plan que refuerza la función de la Universidad como eje de empleabilidad de nuestros jóvenes sin renunciar en absoluto a conservar aquellas disciplinas básicas en toda formación integral que se precie. Un Plan Estratégico impulsor de la esencia de lo mejor de la Universidad española: el mérito, la capacidad y la carrera docente, pero alejado de los peores “tics” que han bloqueado durante años el desarrollo de muchas ideas y proyectos y que han limitado el desarrollo de buenas ideas.

Un Plan que entiende que la investigación aplicada, pero también la básica, son eje y motor para poner en valor a los mejores equipos, evitando “enterrarlos” bajo el peso de la burocracia y la ausencia de financiación. Un Programa que no se olvida ni un instante de la igualdad y de la protección a los más vulnerables, de la sostenibilidad como centro de una economía y una sociedad que han cambiado y que en ningún caso puede olvidarse de reconocer y premiar a los mejores en la búsqueda de un mundo mejor, con la puesta en marcha de los premios y reconocimientos del Consejo.

Un Plan Estratégico que, en definitiva, aboga por quitarse de una vez para siempre los complejos de quien piensa que las mejores Universidades del mundo –aunque sean privadas– poco o nada pueden aportarnos o enseñarnos y que propone hacer desaparecer los rancios complejos de que la empresa y los empresarios deben estar lejos de la Universidad, sencillamente porque sin ellos –verdaderos creadores de riqueza y puestos de trabajo–, la Universidad y la mejor formación carecen de sentido.

En la ejemplar escenificación la misma tarde electoral del traspaso de responsabilidades entre los Rectores, el Rector saliente, Santiago García Granda, manifestaba su convencimiento respecto al nuevo Rector, Ignacio Villaverde de que “estoy seguro de que la Universidad se queda en buenas manos”.

Comparto plenamente esta reflexión porque conozco la trayectoria, el compromiso y las capacidades del nuevo Rector que ha desempeñado muchos años la importante y nada fácil responsabilidad de ser Secretario General del Consejo Social, al tiempo que estoy también convencido de que este Plan Estratégico, cuya presentación al Pleno del Consejo Social hoy les anuncio y que, sin duda alguna será enriquecido y fortalecido por sus miembros, estará también en las mejores manos si logramos aunar el necesario apoyo del Gobierno del Principado, con su Presidente Adrián Barbón a la cabeza, el del nuevo Equipo Rectoral y el de la sociedad asturiana a quien nos debemos.

Finalizo y lo hago refiriéndome a otro maravilloso libro que he tenido la suerte de disfrutar estos días gracias a la generosidad de una gran empresaria asturiana. Este libro, que habla de una larga historia de emprendedores del Principado –la familia de Hijos de Luis Rodríguez–, tiene un título que refleja el verdadero espíritu del Plan Estratégico que hoy les anuncio: “Trabajo y Valores”. Sobre estas dos ideas, auténticos pilares de todo lo bueno, debe asentarse también el futuro de la Universidad de todos los asturianos y sobre ellas se asienta también el Plan Estratégico del Consejo Social que proponemos.

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