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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Encuentros en la cuarta ola

En una entrevista concedida a este periódico a mediados del pasado octubre, el presidente del Principado pinchaba el globo de cierto optimismo “happy” que por aquel entonces pregonaba una mejora de la situación pandémica a partir de marzo. Barbón auguraba que habría tercera ola de la pandemia, como así ha ocurrido, y señalaba que los expertos alertaban incluso de que podría llegar una cuarta. Lo que entonces parecía una predicción de ánimo pesimista hoy puede considerarse una posibilidad previsible. Mejorará la meteorología, se relajarán las restricciones por la fatiga acumulada que va haciendo mella en los ciudadanos y en la actividad económica, se fiará la suerte de los contagios a la administración de las vacunas y, como consecuencia de todo ello, como vaticinan los virólogos, el oleaje continuará. Solo queda esperar que aligere la incidencia a medida que la inmunización sea mayor. Dada por perdida la Semana Santa, casi nadie duda que nos aguarda un verano de mascarillas.

El virólogo Christian Drosten, principal asesor del Gobierno alemán en la crisis del coronavirus, visualiza la cuarta ola y alerta que dejará muchos infectados en poco tiempo, con la población juvenil como la más afectada. Si su predicción es válida, tal vez convendría acelerar la vacunación de los jóvenes, si como parece serán vectores principales de esa previsible nueva transmisión. Y para los que habitamos en la franja entre los 55 y los 60 años, que no aparecemos en ninguna de las tandas anunciadas de vacunación, ajo y agua. Con la mayoría de los vulnerables ya inmunizados y en previsión de acelerar la inmunización de los jóvenes, ¿nos convertiremos los “mediocincuentones” en los próximos ocupantes de las UCI? ¿Estamos condenados a ser, asediados por el covid, los últimos de Filipinas?

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