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Tino Pertierra

Solo será un minuto

Tino Pertierra

Perdidos en las sábanas

Irma: “Hay una vieja película de Cary Grant e Ingrid Bergman, ‘Indiscreta’, en la que el director, Stanley Donen, se las ingenió para que ambas estrellas yacieran juntas en la cama, algo prohibidísimo en aquella época, sobre todo teniendo en cuenta que sus personajes estaban solteros. Lo que hizo el realizador fue rodar a Grant y Bergman en sus respectivas camas hablando por teléfono y luego dividió la pantalla en dos, haciendo que sus manos coincidieran de forma artificial pero muy juguetona. Así esquivaban los artistas de talento las bobadas de la censura. Cuento esta anécdota cinéfila no porque adore a Cary e Ingrid, sino porque resume a la perfección lo que fue mi matrimonio con Julián. Fueron tres años y medio de total felicidad, de película, un amor de cine. Luego llegaron dos inviernos de hibernación, desescalada sentimental, pequeños contratiempos cotidianos finalmente convertidos en un desaguisado continuo y rutinario. Cuatro año más de deterioro progresivo, un fiasco en toda regla con dos intérpretes mirando hacia otro lado y fingiendo delante de los demás una dicha tan falsa como bien avenida.

Estábamos en el mismo plano pero en distintos escenarios y nuestras manos solo coincidían en la intersección de la indiferencia. Roces superficiales, gozos en las sombras, deslices empantanados y mortecinos sueños encaminados a la desaparición. En la película, Bergman se sentía engañada por Grant y le tendía una trampa para que supiera lo que es malo de cometer tropelías amorosas. En mi caso, ambos aguantamos mucho más tiempo del que debíamos, no sé si por comodidad, miedo o pereza. Y cuando nos decidimos a coger el toro por los cuernos ya era demasiado tarde para evitar la sensación de haber desperdiciado los mejores años de nuestras vidas”.

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