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Filippo Priore

Por libre

Filippo Priore

Fuerza y honor

Ante el derbi entre el Sporing y el Oviedo de este sábado en El Molinón

En ese mundo paralelo que representa el fútbol y si nos cernimos a los tipos de entrenadores, a la hora de motivar estos a sus jugadores de cara a un partido, máxime cuando se trata de uno de esos encuentros que ponen en liza algo más que tres simples puntos, como bien dice nuestro sabio refranero “cada maestrillo tiene su librillo”.

De siempre han existido así esa clase de técnicos que sin ser especialmente brillantes tácticamente hablando, gracias sin embargo a su gran capacidad motivadora consiguen sacarle a su plantilla ese porcentaje extra de rendimiento por encima del cien por cien, que es el que en choques como el de este próximo derbi asturiano, tristemente de Segunda y de nuevo sin aficiones en las gradas, en no pocas ocasiones marcan la diferencia.

Desconozco en este aspecto el estilo del actual mandamás del banquillo sportinguista. Y si será de los que recurren a la música como hacía Guardiola con su “Viva la vida” de Coldplay, o si es de lo que se gastan la clásica arenga cual si los suyos estuvieran a punto de entrar en combate.

En este último supuesto, me quedaría con la archiconocida escena inicial de la oscarizada “Gladiator”, con David Gallego en el papel de Máximo Décimo Meridio, gritando aquello de “Fuerza y honor” a quienes este sábado tendrán la incuestionable obligación que impone el escudo que portan en su camiseta. Recordándoles de paso también que lo que hagan en este partido, tendrá su eco en lo que resta de temporada; un tiempo que para el perdedor pudiera significar una oscura eternidad.

Es inevitable que cada vez que se aproxima una cita de este calibre, y más aún en la privilegiada situación que todavía ocupan los rojiblancos, algunos aficionados se planteen una hipotética disyuntiva entre escoger celebrar un ascenso o vencer al eterno rival. Pregunto: ¿por qué plantearse siquiera el renunciar a la gloria total?

No hay más cera que la que arde y en este denominado por algunos “derbi de las terrazas”, nuestros gladiadores pueden tener estar seguros de que fuera del coliseo sportinguista, un único color será el que prevalezca antes, durante y después del partido. Que en el césped ocurra tres cuartos de lo mismo depende de ellos y por supuesto también de su entrenador.

Pero con un equipo plagado de canteranos que han mamado desde guajes este tipo de enfrentamientos y con un centurión al mando curtido en mil batallas como es Javi Fuego para guiarles e inspirarles en los momentos de humana debilidad, este tiene que ser el derbi en el que de una vez por todas el Real Sporting imponga su ley. Que así sea y que no haya VAR que lo impida. Sencillamente la derrota no es una opción. Y si me apuran, ni siquiera el empate. ¡Aúpa Sporting!

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