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Eduardo Lagar

El secreto de El Pito

El silencio cómplice de los patronos públicos en la Fundación Selgas

El lunes pasado se reunió en Madrid el patronato de la Fundación Selgas-Fagalde, que gestiona la quinta de El Pito (Cudillero) y su magnífica colección artística. Los gestores de esta fundación, presidida por el abogado Gregorio Peña, vendieron recientemente a la Asociación de Amigos del Prado su cuadro “Aníbal vencedor” de Goya por 3,3 millones, y trataron de exportar su Inmaculada del Greco, una venta que rondaría los 7 millones, con destino al Museo de Budapest. La operación fue abortada por el ministerio de Cultura, pero todo indica que el lienzo sigue en el mercado, aunque se desconoce su paradero. Así, y contra lo escrito en sus estatutos, esta fundación se está desprendiendo de sus joyas artísticas para solventar las “necesidades” económicas de una entidad cuyo patrimonio, no obstante, ronda los 100 millones de euros.

La salida al mercado del Goya y el Greco fue, en ambos casos, desvelada por LA NUEVA ESPAÑA pese a que en ese patronato que el lunes se reunió están presentes representantes de la diócesis asturiana, del Principado y de la Universidad de Oviedo. El alcalde de Cudillero también está en ese órgano de gobierno de la Fundación Selgas. Ocupa uno de los puestos que le corresponde al Gobierno regional. Tras leer en este periódico cómo Asturias perdió parte tan notoria del legado de los Selgas, los integrantes del patronato en representación de entidades públicas –todos habían votado a favor de desgajar la colección original y facultar a Peña Varona para que vendiera lo que fuera menester– eludieron aclarar qué era lo que estaba pasando dentro de una entidad que tiene en sus manos un legado fabuloso. Unos optaron por el silencio, la mayoría, y otros por contar medias verdades. La consejera de Cultura, que no asistió a la reunión donde se decidieron las ventas y delegó su voto en el presidente Peña Varona, trató luego de enmendar su error; manifestó en el parlamento regional su disgusto por el uso que habían dado a su delegación de voto y, en fin, se rasgó las vestiduras por el monumental patinazo. Luego aseguró que iba a tomar medidas, que iba a proteger esos bienes pese a que Peña Varona no le daba el inventario de bienes y blablablá.

En esas estábamos cuando se convoca una nueva reunión del patronato de la Fundación Selgas. Ahí nos las íbamos a tener tiesas. Esperábamos que los representantes del Principado, la Universidad, de la Iglesia asturiana y el alcalde de Cudillero pidieran explicaciones. Esperábamos, tras la decepción que había manifestado la propia Consejera, que le pusieran las peras al cuarto a esos gestores que sacan de Asturias tan destacado patrimonio y hacen lo que les sale de El Pito.

Esperamos en balde. Tras la reunión del lunes, este periódico llamó a todos los representantes públicos en esa fundación y ninguno abrió la boca. Tampoco la presidencia de la entidad dijo ni pío. Al parecer, hubo un pacto de silencio al término de ese patronato. Parece que ninguno de los representantes políticos, eclesiales o universitarios se ve en la obligación de contar a los asturianos qué fue lo que allí se decidió, lo que saben o lo que no saben. ¿Secundan o encubren con su silencio cómplice el proceder de los gestores de la Fundación? ¿Hay alguna razón de peso por la que todos callen tanto? ¿Cuál será ese misterio que todos tapan?

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