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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Moreno y el Zara de Laboral

El fallido paso por Asturias del productor televisivo ahora detenido

Hubo un tiempo en que Laboral Ciudad de la Cultura aspiró a quitarse el muerto de ser considerada el mausoleo del régimen donde sepultaron millones de euros para convertirse en un decorado de cartón piedra que se deshizo a soplidos, como la caseta de los tres cerditos. Vino el lobo con disfraz de cordero y se presentó a las puertas del palacio de la Presidencia regional al volante de un Bentley. Álvarez Areces llamó a José Luis Moreno para que el recinto se llenara de gente y el ventrílocuo que hablaba por los codos anunció a bombo y platillo que iba a convertir el teatro gijonés en el Zara de la cultura. Pero al Amancio Ortega de la televisión basura, que quiso reunir sobre el escenario a Isabel Pantoja con los Lunnis, se le torció el patrón y la programación se le llenó de retales de saldo.

El productor con aspiraciones de rey Midas que acaba de ser detenido por su participación en una descomunal red de estafa, cogió a la Laboral en Málaga y la llevó en un baño de caspa a Malagón. Tras una breve estancia que empezó en Guatemala y acabó en Guatepeor, cayó el telón y José Luis Moreno hizo mutis por el foro. Hizo las maletas donde guardaba a sus muñecos y salió por piernas, después de haber convertido una propuesta para paladares selectos en un menú de “fast food”. Quisieron cambiar el sombrero de copa de la vanguardia por la boina de Macario y el experimento les salió batracio.

Por fortuna, la broma duró tres telediarios o cuatro capítulos de “Aquí no hay quien viva”. ¡Toma, Moreno!, que diría Rockefeller, aquel pajarraco beodo con trazas de sepulturero.

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