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Francisco García

El engañoso reencuentro socialista

El anuncio de un cambio de Gobierno con el fin de reconciliar al partido, una manzana con gusano dentro

Foto de familia del nuevo Gobierno.

Foto de familia del nuevo Gobierno. David Castro

Donde los hagiógrafos del sanchismo cantan loas y parabienes al reencuentro del socialismo que, al parecer, sugiere la llegada al Gobierno y al entorno del Presidente de personalidades que apoyaron en primarias a Susana Díaz (las nuevas ministras Pilar Alegre e Isabel Rodríguez) o a Patxi López (el sustituto de Iván Redondo en el gabinete de Sánchez, el incombustible Óscar López, de sangre asturiana por vía paterna); otros vemos la estrategia contraria: el aviso a navegantes que aún cuestionan, aunque sea entre dientes, el modelo de liderazgo narcisista en el PSOE actual. Que el jefe del Ejecutivo otorgue relevantes carteras a la zaragozana Alegre y a la ciudadrealeña Rodríguez más que un gesto de reconciliación supone un claro mensaje para los barones autonómicos de Aragón y Castilla-La Mancha, los últimos díscolos que le quedan a un partido que ya no es lo que fue. Ya pueden Lambán y García-Page pedir la jubilación anticipada: Sánchez les acaba de pasar una nota con el nombre de sus recambios. Nada más efectivo que un ministerio para alcanzar proyección relevante.

No se le puede negar a Sánchez habilidad para extender interesados mensajes que a base de ser repetidos con machacona insistencia encuentran eco rápido en la parroquia socialista. Y es menester reconocerle la capacidad profiláctica de jibarizar cabezas en lugar de mandarlas a puntapiés hasta las escaleras del cadalso. Todos los movimientos del Presidente conducen a un plan establecido: mantenerse a toda costa en el poder. Garantizada la placidez de la actual legislatura, Sánchez el cortoplacista pone la vista ahora en el medio plazo, en las próximas elecciones generales. Y su plan incluye alternativas tanto si las gana como si las pierde. Dependiendo de la cosecha de votos favorables accederá a pactar con moderados o lo hará con secesionistas o filoetarras. Y si las urnas le dan la espalda, ya se ha fabricado un partido a su medida, sin contestación posible. Y buscará refugio en Ferraz para resguardarse hasta que escampe y luzca el sol cercano a la siguiente convocatoria.

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