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Angela Elisa Álvarez

El iceberg asturiano

El capital humano del Principado

El talento en Asturias es como un iceberg. Realmente solo vemos una ínfima parte. Supongo que esto es una obviedad, pero resulta aún más palpable en las sesiones del Think Tank de Tecnología de Compromiso Asturias XXI. Detrás de ellas hay trabajo y constancia, es indudable. Cada una se presenta como la entrada a una nueva dimensión, en la que descubres que el talento tiene una unión indivisible con nuestro paraíso asturiano. Una especie de cordón umbilical que nunca se quiebra y que hace que esas personas, que un día tuvieron que partir, sigan cuidando de nuestra tierra desde la distancia. Unas más cerca, otras más lejos, pero todas con cualidades que solo adquieres cuando te alejas del que fuera tu hogar: mente crítica, añoranza y ganas de poner en valor el producto interno. Cuando vives fuera, idealizas el retorno. Cuando vuelves, comparas con lo que has dejado atrás. Y, entretanto, luchas. Esto es precisamente lo que hacen quienes participan en el Think Tank de Tecnología. Luchan y se devanan los sesos para buscar más oportunidades para nuestra región. Para convertir la crisis en oportunidad. Para convertir la necesidad en virtud.

Una de estas personas es Fermín Soneira, senior vicepresident product line de e-tron en Audi. Para entendernos, Fermín es una de las personas más influyentes y con más conocimiento del futuro de la movilidad en general y en Audi en particular. Ahí es nada. Y precisamente dedicó su tiempo a transmitirnos reflexiones que, al menos para mí, eran nuevas: la increíble diferencia entre la cotización bursátil de las nuevas marcas frente a las tradicionales; la nueva lectura del mercado; la tendencia hidrógeno vs electricidad; la historia oculta del vehículo eléctrico previa al motor de arranque de gasolina; la dificultad para dar el salto ante una nueva tecnología; y, como no, las líneas de negocio que podrían impulsarse en nuestro territorio y las que parece razonable desechar por falta de viabilidad.

Por momentos, estas sesiones me hacen sentir como una impostora. No doy la talla, sin duda. Pero egoístamente mi cerebro se alimenta. Y la parte de mí que se quedó fuera de Asturias se tranquiliza sabiendo que seguimos luchando.

En junio, Marcos Suárez Banciella nos deleitó con una sesión dedicada al análisis del talento digital. Solo puedo decir que fue sublime. Abrumante de hecho. De repente sentía como si estuvieran haciendo una radiografía a mi generación. Como si le pusieran nombre a un sinfín de situaciones y cualidades que hacían que me sintiera comprendida, tanto desde el punto de vista de empleadora como desde el de empleada. Pensé que quizás eso sea parte de lo que nos falta, que se entienda más a las empresas y a las personas. Que se comprenda la diversidad intergeneracional como un valor añadido en el que todas las etapas suman. Pero que, sin esa comprensión, sin ese análisis que tan fácil parecía en boca de Marcos, la etapa educativa seguiría sin exprimir toda la capacidad del alumnado. Y, lo que es peor, seguiremos sin dar al mercado el talento que busca.

Por desgracia me perdí la sesión dedicada a la economía de datos. Quiero pensar que somos conscientes de su importancia, sobretodo viendo la buena acogida que ha tenido el nuevo grado en Ciencia e Ingeniería de Datos. Y eso me recuerda la presencia siempre positiva, tranquila y agradable de Juan Carlos Campo, director de la EPI, en todas las sesiones.

En la última, Marina López e Ignacio Escotet –desde Bruselas y Frankfurt– nos trasladaron la importancia del proyecto SESAR para obtener un cielo único europeo y con ello fuimos testigo de las dificultades en las armonizaciones europeas. Confieso que me pareció una locura pensar en coordinar 41 estados miembros en Eurocontrol además de Marruecos e Israel. Por otro lado, me alegró saber que Indra desarrolla soluciones tecnológicas para la gestión del tráfico aéreo desde el Software Lab de Gijón y que actualmente ocupa a más de 100 personas en esta labor.

Lo mejor es que siempre, en todas las sesiones, surge la misma pregunta: en esta materia, ¿qué podemos hacer para beneficiar a Asturias? Sí, así, sin más adorno. Sin egos. Sin color más allá del verde de nuestros montes. Sin tendencia. Sin disparidad. Solo Asturias.

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