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La Nueva España

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La columna del lector

La España olvidada que muere y la que mata

Esa España que mata a la olvidada, ayer mató a una mujer de 59 años e hirió gravemente a su esposo y casi mata a otras tres mujeres en el coche que acabó aplastado por un derrumbe de piedras que jamás debió ocurrir.

La falta de mantenimiento a las vías de acceso al occidente asturiano tiene que ver con la cantidad de votos en la región.

Con nada más.

Los derechos más fundamentales a la seguridad en carretera y a la vida, no son prioridad para todos los partidos políticos que han tenido tiempo y que han pasado por la dirección de gobierno en la autonomía y en el país sin asignar fondos para las regiones a las que impusieron la ley de paisaje protegido pero sin proteger a nadie vivo.

Le dijeron sí a la Naturaleza y a los animales en peligro de extinción y todo eso está muy bien para quienes no dependen da la tierra para sobrevivir, pero se olvidaron y se olvidan de las personas en peligro de muerte invitadas por asfixia y acorralamiento constante y consistente, a irse de su entorno para siempre.

Los políticos necesitan una lección sobre prioridades.

Todos ellos sin excepción, simplemente ignoran y se ocupan de toda clase de fruslerías sin atender el derecho a la vida y a la vida segura y animando a los que quedan en la región a irse y a los que se fueron a no volver ni de visita.

La piedra que ayer mató a nuestra querida Luscinda e hirió a su esposo Alfonso, cayó sobre las cabezas de cada uno de los habitantes de Allande, Cangas y Tineo.

La pregunta es: ¿Será en vano esta muerte?

Los alcaldes de los concejos de Cangas del Narcea, Tineo, Allande y todos los demás del occidente asturiano quedan convocados para demostrar de qué están hechos y redactar un manifiesto para ser colocado en cada Ayuntamiento para que cada ser humano con vergüenza vaya y lo firme. Si los votos es lo que cuenta tendrán una huelga de votos. No tendrán nuestros votos. Nadie. Ninguno.

No debe votar nadie en ningún concejo por ningún partido hasta que se asignen los fondos necesarios para que lo ocurrido ayer no vuelva a pasar y para garantizar a todo el occidente, el mismo derecho a todos los servicios y a todo el desarrollo y estado de bienestar en cualquier punto de España.

No votaremos.

...Y sabrán que sí existimos.

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