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Francisco García

Sánchez el escapista

Las alimañas son voraces, siempre quieren más. No se conforman con un bocado sabroso si en el siguiente mordisco pueden alcanzar el sabor pavoroso de una víscera. En la crisis de Pegasus, no saciarán su apetito incansable con la cabeza de la directora del CNI, entregada por el pésimo domador de fieras como el bautista, en bandeja de plata. Quieren la destitución de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que se ha quedado sola en la defensa del buen nombre de los denostados servicios de inteligencia.

Que la señora Robles es un islote que ha perdido el istmo con el territorio del Gobierno lo saben hasta los servicios secretos de Marruecos. A su albedrío queda cuánto tiempo aguantará semejante humillación, si se atreverán a echarla o marchará un minuto antes de que la echen. A la pobre no la arropan ya ni sus correligionarios de Asturias, que no la cumplimentaron en su reciente visita al Cabo Noval, por mucho que aseguren que no acuden allá donde no son invitados. ¿Ni siquiera la delegada del Gobierno? Ay, ay, ay, que me sabe a Calisay. No la enfaden mucho, no la alteren, no vaya a tirar por el retrete los papeles de la fábrica de armas de la Vega antes de firmarlos y adiós convenio.

La ministra es la pieza de caza más apetecida por quienes sujetan, desde el interés en dinamitar al Estado, los palos del sombrajo sanchista; los que empiezan a tomar conciencia de la debilidad de un Ejecutivo que hace aguas, al que un caballo con alas ha puesto en jaque. Pegasus ha puesto en evidencia que por muchas rayas que le pinten en el lomo un pollino siempre será un pollino, no una cebra.

Mas abandonen toda esperanza del fin anticipado de la legislatura aquéllos que quieren a Pedro Sánchez en la lista del paro, y al PSOE en la escalinata del cadalso, al modo de ejecucón que acaba de elegir el socialismo francés. Ocurre que en ocasiones las alimañas determinan a su pesar el comportamiento de las presas: disparan su carácter defensivo y su capacidad de escape. Y el presidente del Gobierno ha demostrado ya en suficientes ocasiones que es un experto escapista, un campeón de la huida hacia adelante.

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