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Balbín, para siempre en su tierra

Ciertamente he de confesar que dudé en escribir algo relacionado con José Luis Balbín porque, como le comentaba a mi buen amigo y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA Carlos Fernández: “¿Qué más puedo añadir que no se hubiera dicho en estos días de forma certera y además por escritores y periodistas de prestigio?”. Su respuesta fue contundente: “Nunca está escrito todo. Recuerda que la muerte definitiva sucede solo cuando te olvidan –los que nos quieren y los que nos odian-; y además tu voz en este caso es imprescindible”.

Así que, modestamente, pero con todo mi afecto, le dedico estas líneas a otro de mis grandes amigos que se fue. Y lo escribo ahora, cuando sus restos mortales descansan en su querida Pravia natal, recordando cuando entablé relación con él, lo que entiendo sirvió para “anudarlo” aun más si cabe con Asturias.

Fue allá a principios de la década de los 90 del pasado siglo, con la complicidad de Faustino F. Álvarez (q.e.p.d.). Recuerdo que lo invitamos a uno de nuestros actos culturales celebrados en el Centro Asturiano de Madrid. Acudió encantado y surgió la amistad imperecedera. En 1994 escribió –y leyó– el XII Cuaderno Literario “Escritores en Cudillero”, un texto magnífico, cercano, impecable, en el que además dejó patente sus conocimientos de Cudillero, de su historia y de sus gentes... y de la importancia que tuvo un cudillerense para el desarrollo de su villa natal, al ser decisivo que el tren pasase por Pravia. “Cudillero –lo atacaba yo– perteneció al concejo de Pravia, pero anda, que no si llega a ser por uno de los nuestros... Además la venta de pesca en la rula pixueta superaba con creces los ingresos del resto del entonces vasto concejo. Además, fíjate si somos importantes, que hasta tú optaste por tener aquí tu segunda residencia”. Y la “guerra” comenzaba y terminaba con un “vinín” brindando por ambas villas y por la amistad, que tuvo su importancia para que se decidiera a adquirir una casa.

Recuerdo que me llama una noche y me dice: “Oye, ¿qué me dices de ese chalé que venden en el Tolombreo de Arriba? No sé ni dónde está situado ni cómo es. Un amigo de mi hermano Falo, Luis Uzquiano, le habló de él...”. “Es magnífico –le respondí–. Además tienes Cudillero a tus pies y al fondo, la mar. Ando yo buscando algo por allí, así que igual lo compro...”. “Pues no se hable más, me quedó con él”, dijo. Luego fuimos vecinos. Él en “La Clave del Mar” y yo en “El Ventolín”. Amplió su casa para dar cabida a tantos amigos suyos para que pasaran el tiempo que quisieran allí y a los que tuve la gran suerte de conocer, de escuchar y, por tanto, de aprender. Pero de él, de Balbín, más que de nadie. ¡Cuántas horas charlando mano a mano a solas! Supe, y por tanto sé, mucho de su vida. Pero eso queda entre nosotros.

En el año 2009, fue distinguido con la trigésima “Amuravela de oro”, que compartió con nuestro común amigo Francisco Rodríguez García y con el Regimiento “Príncipe”. Por esas fechas, andaba yo en busca de un documental emitido por TVE a principios de los años 70. “Tan lejos tan cerca”, que tenía como protagonistas a Enriqueta Carballeira y a nuestro Víctor Manuel. Se lo comenté. Y un día me llama y me dice: “Oye, estoy en Navia comiendo con Paco Rodríguez. Luego pasamos por tu casa a verte”. Como así fue. Y, cuál no sería mi sorpresa cuando me dice: “Pon este vídeo”. Era el referido documental, que no tenía ni el propio Víctor y estaba a punto de perderse. Hicimos copia y fue un obsequio a los asistentes de una “Fiesta Literaria de la Mar”.

Luego, en 2014, en complicidad con Julia Mesonero, su viuda, hicimos posible que, con toda justicia, el Ayuntamiento de Pravia lo nombrara “Hijo Predilecto del Concejo”. Otra jornada mágica e inolvidable.

¿Decepciones? Alguna que otra. Por ejemplo, que no recibiera en 1996 el Premio “Príncipe de Asturias” de Comunicación y Humanidades, que recayó en el Grupo “Globo”, de Brasil, a quien, por supuesto, nadie le quita méritos. Pero esa es otra historia. Como en su día me comentó Balbín: “Pelillos a la mar”.

El caso es que se nos fue un personaje de los que honran a Asturias y de cuyos extraordinarios méritos profesionales no voy a decir nada, porque está todo dicho. Pero sí que se trataba de un paisano con una humanidad envidiable, al que uno va a echar mucho de menos.

Hace aproximadamente un año, se nos fue Tico Medina. Ahora le tocó el turno a Balbín. Eran los cónsules de Cudillero en Madrid. Nos quedamos huérfanos.

Querido José Luis: descansa en paz. Que la Virgen del Valle te ampare bajo su manto. Y a su viuda, Julia Mesonero, muchas gracias por todo y un beso.

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