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Francisco García

Se mueve el péndulo político

El péndulo político se desplaza a la derecha, según certifican las encuestas dadas a conocer durante las últimas semanas por los principales medios de comunicación, entre ellos el que ustedes tienen ahora mismo entre manos. La mayoría constata esa tendencia, que se hizo evidente en las recientes elecciones andaluzas, donde el PP consiguió una hace meses impensable mayoría absoluta.

Cierto que los sondeos suelen ser tramposos, como manzanas con gusano dentro -sólo hay que echar un vistazo a los apaños de Tezanos para aderezar los del CIS al gusto de quien gobierna-, pero conforman un interesante termómetro de la opinión de la calle. Y la ciudadanía manifiesta ahora un enorme hartazgo con una forma de hacer política que se ha enseñoreado durante la actual legislatura de la mayoría de los escaños del Parlamento. Jugar la carta de la polarización le ha salido rana a la izquierda. Y al Gobierno le ha acabado pasando factura su alianza con nacionalistas recalcitrantes y filoterroristas envueltos en vellocino para disimular lo afilado de sus fauces.

Delatan las encuestas una sorpresa que se dio por cierta en los comicios andaluces: el trasvase de votos del PSOE al PP. Parece un disparate, pero los analistas valoran ese detalle en la intención de voto. Y no debe resultar extraño: ¿Quién no conoce en Asturias a un votante socialista enormemente disgustado con la manera en que se ha impuesto, a las bravas; la descarbonización; con los cameos con secesionistas y el entreguismo a los apóstoles del populismo? Y en lo que respecta a lo de andar por casa, ¿cuántos aseguran que no votarán de persistir el empeño en la oficialidad del bable?

La gente no quiere broncas ni patrañas, demanda soluciones. Que se arbitren medidas efectivas para que mengüe la cuantía del recibo de la luz y la factura del carburante cada vez que es menester repostar. Y que baje de las nubes el precio de las sandías y de los melocotones.

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