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Pedro de Silva

El buen tipo y los pajaritos del Señor

Como buen socialdemócrata, el tipo ama a los pájaros, los observa, se interesa por ellos y le conmueve su precariedad, buscándose la vida cada día. Así que tras admirar el pequeño cebadero para alimentar avecillas que hay en la casa de aldea de un amigo, el tipo cuelga uno que ese amigo le regala en su casa urbana. Al principio todo va bien, algunos gorriones tras investigar el artefacto empiezan a colgarse del borde para comer semillas, lo cual emociona al tipo. Sin embargo, pronto la colonia aumenta, luego aparecen pájaros cada vez más grandes, algún mirlo, una voraz tórtola turca y hasta las temibles urracas, mientras en el bote de semillas el nivel baja a toda prisa. Entre aquel guirigay, en el que no faltan peleas y agresiones, el tipo cae en la cuenta del precio que tiene extender el «welfare state» a la avifauna urbana, tan descarada y agresiva, y descuelga el chisme.

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