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JC Herrero

Carretera y manta

Sánchez, el “etnógrafo”

Sánchez se nos mete a etnógrafo y a la vez le biografían, todo en uno. Ya se hizo autobiografía con el "Manual de Resistencia"; se la hizo Tezanos subtitulando "Había partido", imitando a Lope de Vega con "El triunfo de la humildad y soberbia abatida". Abatidos sí que estamos, pero los contribuyentes.

Al etnógrafo Bronislaw Malinowski le dejaron más solo que la una en una isla remota, en plena ecología, mientras la barca que le depositó se alejaba, a expensas que los trobriandeses, que iba estudiar, le aceptasen. Sánchez se siente etnógrafo, como Malinowski, nos viene a estudiar pueblo por pueblo.

La pregunta, acerca de Sánchez, es la siguiente: ¿Cómo, alguien que lleva tres telediarios de gobierno, con una inflación nacional de dos dígitos, ya desea vender su vida y obra en capítulos por televisión?

Y tiene respuesta. Vivimos en un país donde la mitad de las páginas de información y entretenimiento están reservadas o bien al corazón o bien al bazo donde saltan las emociones y se dirigen los golpes.

Hablamos de telerrealidad cuya cualidad socio-diurética es la papilla o puré en caso de insuficiencia gástrica. Sánchez busca la telerrealidad, sabe que es una fuente inagotable de votos. A ver qué actor le representa en su serie.

Es decir, la finalidad de exhibir la vida y obra del presidente Sánchez busca llegar al público a través de la caja, que no es de Pandora –ya quisiéramos– sino la "tonta", infalible en una serie tipo: "Sánchez, ese hombre".

Los estrategas de Moncloa, además, le preparan unas primarias al uso viajando: "Un país para comérselo" o "Un país para reírlo". Está todo inventado.

Sánchez se inclinó por "Un país para escucharlo". Hasta treinta actos tiene programados por tierras y pueblos de España, sin "falcones" y a lo loco, de aquí al final de 2022, coincidiendo con su documental televisivo "Cuatro estaciones".

No hablamos de pizza, es el complemento de "Un país para escucharlo".

El periplo empieza en verano y, tal vez, para cuando nos adentremos en el otoño de 2023 la insuficiencia gástrica que nos afecta al bazo, revierta al "corazón" y acabe encandilándonos a todos. Sánchez lo intenta, pero la crisis y la pérdida de poder adquisitivo es grave, insoportable para los españoles.

Esa es la esencia de la ecología social. Sánchez como Malinowski deja su egocentrismo, el "etic", y se pasa al "emic" escuchando e interpretando las necesidades reales del pueblo español.

En etnografía el "emic" es la interiorización de la crisis por los españoles, y el "etic", siempre que sea científico, el diagnóstico objetivo de la actual crisis.

A ver si vemos a don Pedro haciendo la cesta de la compra por Soria, que pase las noches en casas sin calefacción, eso sí es investigación participativa. ¡Carretera y manta!

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