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Eduardo Ciordia

Ecoaldeas, tierra a la vista

Lugares donde es posible la autonomía humana, alimentaria y energética

Hace treinta años, una Cumbre de la Tierra puso de acuerdo a 179 países y más de 400 organizaciones sociales. Todos ellos firmaron que los seres humanos tenemos derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza. En aquella Declaración de Río de Janeiro de 1992 se reconoció el papel decisivo de las comunidades locales. Y justo después nació Global Ecovillage Network (GEN), una red que hoy conecta a más de 10.000 ecoaldeas en todo el mundo para compartir la cultura del apoyo mutuo y la cooperación.

Este movimiento creciente se ha convertido en una opción para personas que buscan salir del aislamiento y la incertidumbre de nuestro tiempo. Sobre todo en estos últimos años tan convulsos, cada vez más personas se organizan para salir adelante. Lo hacen en grupos vecinales, de consumidores, de pequeños productores, en supermercados cooperativos, colmenas, asociaciones o proyectos sociales.

"Es gente indignada, desengañada de las instituciones, buscando un lugar para escapar", dice el veterano intelectual Noam Chomsky (Philadelphia, 1928). Un escenario sombrío ante el que la escritora Belen Gopegui (Madrid, 1963) pide "no quedarnos tranquilamente a ver cuál va a ser el próximo desastre, sino dar más existencia a prácticas de solidaridad, de organización para mejorar". Ambos hablaron de ello con motivo del décimo aniversario de un conocido medio digital.

Las ecoaldeas tienen el propósito último de ser libres como colectivo. "Aquí logramos autonomía humana, alimentaria y energética, somos dueños de nuestras decisiones, producimos nuestras frutas y verduras, vivimos menos condicionados por el mercado, somos autosuficientes en energía, no estamos conectados a ninguna red eléctrica externa, gestionamos los conflictos internos entre nosotros", así lo explica Kevin Lluch, psicólogo y fundador de Los Portales, en Sevilla, donde conviven cuarenta personas desde hace más de treinta años, en una reciente entrevista en el programa "Radiactivas" de Radio 5.

Kevin Lluch es portavoz de la Red Ibérica de Ecoaldeas (RIE), creada en 2001 para facilitar el acercamiento de personas que quieren experimentar esta forma de vida. La plataforma enseña sobre alimentación, permacultura, desarrollo personal y habilidades sociales. Cada año organiza un encuentro de verano y ha puesto en marcha una incubadora para dar a luz nuevas iniciativas.

En España existen más de veinte ecoaldeas activas, con orígenes diversos, aunque todas nacidas con la intención de gestionar sus asuntos de manera colectiva y aprender a vivir en comunidades basadas en la economía circular y el respeto por el medio ambiente. A estas ecovillas habría que sumar los cohousing o viviendas colaborativas que están ahora en auge en varias regiones. En ellas, un grupo de personas, unidas por su forma de entender la vida, construyen sus casas y mantienen unos servicios comunes que son gestionados por ellas mismas.

Los que hace más de tres décadas emprendieron este viaje comunitario parecen haber llegado a una nueva tierra donde la convivencia es posible. Inspirados por valores éticos como el bien común, la integridad personal, el respeto a los demás y a la naturaleza, han aprendido a evolucionar juntos, a comunicarse de forma honesta, a saber escuchar, a hablar con las personas en lugar de hablar sobre ellas y, sobre todo, a resolver sus posibles conflictos internos de forma no violenta. Utopía o realidad.

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