Opinión

Las anomalías españolas

Partidos que viven del sistema y hacen como que les repugna

Déjenme empezar por una de aquí: el Gobierno asturiano decide entregar a la Princesa Leonor (la prevista en nuestro ordenamiento como sucesora de Felipe VI) la Medalla de Asturias. En el Consejo donde se realiza la propuesta no está presente el consejero de IU, sin duda para no ser partícipe de algo que no le gusta y dejar patente que ellos son republicanos. A uno le entran las dudas y un poco de risa al informarse. ¿Estaría el señor Zapico ausente todo el rato o solo mediante el breve trámite del acuerdo? ¿Esperaría en la puerta, escucando, hasta que pasase el momento?

Como quiera que sea, la situación es tan ridícula como patética. ¿Está IU en el Gobierno o no lo está? Porque si está, es corresponsable de todos los actos del mismo, saque la patita o no. Y si no está, ¿por qué sigue ahí repartiendo cargos, ordenando y caciplando en lo que le interesa? Por supuesto que IU puede ser partidaria de la república y contraria a la monarquía, pero lo que es de dudoso gusto y ética es vivir del sistema y en él, y hacer como que le repugna.

Pero no es mucho más grave lo de los partidos que apoyan al PSOE de Pedro Sánchez en el Gobierno. Ninguno de ellos acudió a la cita obligada con el Jefe del Estado para manifestarle a quién iban a entregar sus votos en el acto de investidura. ¿Que son republicanos? Bien. ¿Que son separatistas? Bien. Pero, en cualquier caso, ¿qué hacen viviendo en y del sistema? ¿Cuál es la coherencia ética, estética y política de ello (la propagandística es claro)? Se mueven todos ellos entre la mala educación, el navajeo y el aprovechamiento de los demás.

No me digan que esos comportamientos, no solo de uno o dos partidos, no son una peculiaridad de nuestra sociedad, ya no por ellos, sino porque puedan considerarse algo aceptable o que no cause un escándalo mayúsculo. Claro que la aceptación, convivencia y aprovechamiento del PSOE con todos ellos y de todos ellos constituye también una anomalía bien notable, y podría suscitar la pregunta de si el PSOE es una fuerza política que se mueve dentro de la normalidad democrática y constitucional, dentro del sistema, o lo bordea.

Déjenme ahora pasar a otro ámbito, el del empleo-trabajo. ¿Cómo es posible que tengamos prácticamente tres millones de parados y no se encuentren trabajadores para muchos empleos, no solo los archisabidos de la construcción o la hostelería, sino también para la ingeniería; que Alsa tenga que traer chóferes de Argentina y Marruecos porque aquí no los hay; o que los asturianos tengamos que contratar médicos sudamericanos sin el MIR porque carecemos de ellos? ¿O que más de 140.000 jóvenes, la mayoría formados, hayan abandonado España el año antepasado en busca de mejores empleos y sueldos? Y ya que hemos empezado por Asturies en el plano político, ¿cuál es nuestra sangría de jóvenes licenciados que se van a otras partes de España o del extranjero?

¡Ah!, ¿que esas anomalías políticas –altruistas, por otro lado– tienen la finalidad de laborar por acabar con esas otras peculiaridades de empleo y trabajo que afectan a tantos miles de asturianos y españoles? Pues no había caído. Discúlpenme.