24 de mayo de 2015
24.05.2015

Muere con 99 años Felipe Matarranz, histórico guerrillero comunista

"Lobo", natural de Ribadedeva, dirigió una brigada contra las tropas franquistas y participó en la batalla del Mazucu

24.05.2015 | 01:54
Felipe Matarranz, delante de la residencia de ancianos de Colombres.

El histórico guerrillero antifranquista y militante del PCE Felipe Matarranz González falleció ayer en el asilo de Colombres a los 99 años. El que fuera responsable de la IV Brigada Guerrillera Asturmontañesa se apagó en torno a las diez horas y su marcha sacudió en la comarca la jornada de reflexión.

Nacido en La Franca (Ribadedeva) en septiembre de 1915, era conocido como "Lobo" y las condolencias y despedidas se sucedieron entre asociaciones y partidos de izquierda. También el alcalde de Ribadedeva, el socialista Jesús Bordás, lamentó la pérdida. "Es un día triste porque ha fallecido un vecino y al mismo tiempo un amigo, un luchador incansable que defendió hasta el final sus ideas políticas y una persona íntegra", describió el regidor tras la visita a la capilla ardiente, instalada en el mismo asilo en el que residió en los últimos tiempos. Bordás añadió que tenía en proyecto un homenaje más institucional para Matarranz coincidiendo con el primer centenario que iba a cumplir el próximo 2 de septiembre. No obstante, el Consistorio ribadedense se sumó con la entrega de una placa al homenaje que el PCE le realizó hace dos años. Pero no fue el único, pues el año anterior la asociación vasca "Ahaztuak 1936- 1977" se rindió ante la figura de Matarranz, uno de los últimos supervivientes de la batalla del Mazucu. Su trayectoria política empezó con sólo catorce años, cuando ingresó en la asociación de izquierdas "Pioneros", de la que pasaría a la Juventud Comunista y al Socorro Rojo Internacional. Participó en varias huelgas en la industria maderera, ya que profesionalmente se dedicó a la ebanistería y a la talla.

Durante la Guerra Civil fue jefe de grupo en las milicias populares y participó en diferentes batallas, no sólo en Asturias sino también en Cantabria y Euskadi. Fue herido en combate y tras la convalecencia regresó a la contienda, en la que permaneció hasta que en octubre de 1939 fue condenado a pena de muerte, pero se la conmutaron por 30 años de cárcel. Tres años después se libró de la cárcel y se recluyó en La Franca, donde tomó contacto con el PCE en la ilegalidad y con el movimiento guerrillero de resistencia.

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