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La burocracia dificulta el despegue de la industria agroalimentaria en Peñamellera Baja

"Las restricciones son desesperantes; no quieren que nos vayamos de las zonas rurales, pero todo son trabas", lamentan los pequeños productores

Inara Llera, junto a una de sus colmenas.

Inara Llera, junto a una de sus colmenas. E.S.R.

Fijar población en el medio rural es tarea complicada si no hay posibilidades de creación de empleo en el territorio. Pero, en ocasiones, cuando surgen emprendedores dispuestos a apostar por la dinamización económica de esas zonas, la burocracia dificulta sus iniciativas. Sucede en Peñamellera Baja, donde las trabas administrativas hacen que el sector agroalimentario no pueda gozar de mayor estabilidad. Los productores quieren mirar al futuro sin abandonar el municipio donde nacieron, pero la implantación está resultando difícil. El Ayuntamiento quiere impulsar un polígono donde asentarlos y busca espacio para ello, aunque también está encontrando algunas piedras en el camino.

Ricardo San Román forma parte del relevo generacional del sector primario y mantiene en Panes a un rebaño de algo más de 170 vacas de la raza Asturiana de los Valles. Tiene 28 años y su intención era modernizar la explotación que sus padres fueron consolidando a lo largo de los años. Sin embargo, las restricciones administrativas, el corsé de los parámetros medioambientales y las trabas de la burocracia hacen que sea imposible construir una nave en cualquiera de las fincas que posee la familia. "El Ayuntamiento nos obliga a tener una distancia de 250 metros en línea recta a las viviendas. Y luego, si no es Medio Ambiente, es Confederación Hidrográfica, vivimos en una zona en donde las restricciones son mayores a las posibilidades y eso lastra cualquier iniciativa de modernización", explica.

"El futuro del concejo pasa por desarrollar el sector primario; nos dicen que es necesario contribuir y que haya incorporaciones, pero la realidad es que no sólo no nos facilitan el camino, sino que ponen zancadillas", apunta.

Ricardo ve con buenos ojos la posibilidad de impulsar un polígono siempre que las condiciones sean buenas para los potenciales compradores y se vayan a permitir determinados usos. Y cree que impulsar los productos de la zona, incluida la carne de ternera asturiana, es por donde pasa el futuro del sector en la zona. "Necesitamos promoción conjunta, somos un municipio pequeño, aunque con grandes posibilidades; si no tenemos apoyos, nunca podremos llegar a algunos mercados", dice.

Bernardo Bustamante nació en Buelles, aunque vivió durante años en Inglaterra. Ahora ha regresado para darle a sus dos hijos una mejor calidad de vida y junto a su mujer, Kasia Brodziak, han sembrado "algo menos de una hectárea y media de fabas" bajo la marca Valle Bajo Productos de la Tierra. "Apostamos por la agroalimentación porque podíamos aprovechar las tierras de la familia" ubicadas en la vega de la Paraina y en Buelles. "Creemos que tiene futuro aquí, pero debemos modernizar las técnicas de cultivo y ensanchar los horizontes, ampliar el sector primario a algo más que vacas", señalan. "Cuesta encontrar sitios adecuados: necesitamos un lugar para curar las fabas y envasarlas, pero poder someternos a las medidas de sanidad es complicado", indican.

Miguel Gutiérrez e Inara Llera mantienen 300 colmenas con las que producen entre 4.000 y 5.000 kilos de miel anuales bajo la marca Miel Peñamellera. Están repartidas en Buelles, Bores y Abándames. "Si no podemos hacerlo aquí, nos iremos", asumen, porque de entre todas las fincas posibles "no ha habido ninguna en la que poder hacer un espacio donde tener la actividad concentrada para poder trabajar con comodidad", lamentan.

"Es muy complicado instalarse, las restricciones son desesperantes, no quieren que nos vayamos de las zonas rurales, pero no nos dejan trabajar en condiciones dignas, si siguen así, el éxodo seguirá sin parar", indican. Y eso que "nosotros tenemos ganas de luchar por esto. Estamos intentando lograr una indicación geográfica protegida para dotar de más valor a un producto de calidad, porque este concejo tiene mucho que ofrecer al futuro de la agroalimentación", afirman.

La misma línea la defienden desde "Arándanos La Señora", una explotación de Abándames, donde Beatriz Arce cultiva dos hectáreas de un producto que diversifica en mermeladas. "Un polígono sería una gran opción, pero a veces da la sensación que el Ayuntamiento sólo tiene fe, no da apoyo ninguno. Las trabas son muchas; nos movemos por mercados y nos buscamos la vida lo mejor que podemos, pero no hemos tenido ayudas económicas municipales ni tampoco ninguna expectativa", critican.

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