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Automoción “anticovid” en Llanes

Los alumnos de esta especialidad disfrutan de prácticas diseñadas para “desconectar de esta época de hastío” por la crisis sanitaria

Alumnos de Automoción del IES de Llanes.

Alumnos de Automoción del IES de Llanes.

Una llave anticovid y un coche clásico para competir. Las prácticas en el departamento de Automoción del Instituto de Educación Secundaria de Llanes se ha adaptado a la crisis sanitaria y buscan, además, un resquicio de diversión en medio de las restricciones sociales. “Fomentan el disfrute y también el trabajo en equipo, la deportividad y el aprendizaje”, explican los responsables del proyecto.

Cuenta Lucas García, profesor del departamento en el que estudian 25 jóvenes –entre primero y segundo curso del módulo profesional–, que los alumnos “necesitaban un incentivo en este período de hastío, tienen edad disfrutar y no han podido hacerlo” y si algo tienen todos en común, es su pasión por los coches, por lo que “les hace funcionar”. Por eso, “el año pasado me compré un Renault 5 de 1988 y consideré que una buena práctica para ellos sería adaptarlo y arreglarlo para poder competir” en pruebas automovilísticas de regularidad. Y en ello están.

Cuando acaben, “yo pilotaré y otro profesor, o algún alumno, saldrá a competir de copiloto” en el Campeonato de Asturias dentro de un coche en el que han aprendido uno de los oficios con más salida profesional de la zona. “Por ahora han reparado diferentes partes del vehículo, han cambiado bujías y deberían sustituir el líquido refrigerante. Repararon la instalación eléctrica del portón y poco a poco van dejándolo a punto” aplicando la teoría en una práctica a la que acuden con mayor ilusión que a cualquier otra.

Lucas García abre un cajón con una “Llavid”. | E. S. R.

Lucas García abre un cajón con una “Llavid”. | E. S. R.

“Se trata de pasar un buen rato al tiempo que aprendemos”, explica García, que va logrando su objetivo porque los alumnos no dudan en dejar cualquier cosa para acercarse a uno de los coches clásicos por excelencia.

No ha sido la única práctica útil a lo largo de este tiempo para los jóvenes. En la clase de Mecanizado, los alumnos han creado dos llaves que han bautizado como anticovid por la época que les ha tocado vivir y porque cada uno de ellos ha elaborado dos para su uso exclusivo personal. Esta última experiencia en concreto recibe el nombre de “Llavid”.

“Los chavales tienen que adquirir determinadas destrezas” a lo largo del curso y la minuciosidad que requiere diseñar y perfilar la herramienta en cuestión ha superado con creces la práctica de la teoría aprendida.

“Ellos han aprendido a trabajar con medidas, a hacer dibujos técnicos, cortes, a dar forma y adaptarlas a lo que habían visto en los apuntes”, indica García.

Ahora, esas llaves de acero, que sirven para abrir puertas y cajones, o presionar teclas de luz o distintos aparatos, serán utilizadas en el centro educativo como método de prevención del coronavirus.

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