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“Los últimos pastores” de los Picos son de película

El director asturiano Samu Fuentes rodará un largometraje basado en el modo de vida de los hermanos Fernando y Manolo Mier

Por la izquierda, Manolo Mier, su hermano Fernando y el director Samu Fuentes, en la cabaña de las brañas invernales de Vierru (Cabrales). | Álvaro Fuente

Por la izquierda, Manolo Mier, su hermano Fernando y el director Samu Fuentes, en la cabaña de las brañas invernales de Vierru (Cabrales). | Álvaro Fuente

El modo de vida de los hermanos Fernando y Manolo Mier en los montes de Cabrales será el protagonista del nuevo proyecto del director asturiano Samu Fuentes que llevará por título “Los últimos pastores” y que se adentrará a lo largo de un año de rodaje en el acontecer diario de dos “seres humanos extraordinarios” en los que pervive una cultura, la del pastoreo en los Picos de Europa, que “corre el riesgo de desaparecer en pocos años si las cosas no cambian”. “Hay una gran historia que contar, el retrato de un mundo al borde de la desaparición por todas sus dificultades, como el tema del lobo que está acabando con el ganado. Hay una tradición, una sabiduría y una forma de existencia que seguramente en breve se va a extinguir”, explica el propio Fuentes, que conoce a los Mier desde hace años y se embarca con ellos en este trabajo que culminará en una cinta “a medio camino entre el cine observacional y el narrativo”.

Contar la historia de los dos hermanos y lo que simboliza llevaba mucho tiempo en la cabeza del director asturiano. Desde que los conoció, confiesa, hace aproximadamente siete años. Tenía contacto con ellos por amigos comunes de Cabrales y cuando estaba desarrollando el proyecto para la película “Bajo la piel del lobo”, que rodó con el actor Mario Casas, surgió la idea y la oportunidad de que este pasase con ellos unos días experimentando en primera persona su forma de vida para trasladar luego ese conocimiento al personaje de “Martinón” que encarnó en la cinta. A Casas le enseñaron, entre otras muchas cosas, a ordeñar a una cabra, a cortar madera o a llevar al hombro grandes troncos. Pero también pudo, al igual que Samu Fuentes, extraer otras enseñanzas: comprobar cómo se puede ser feliz con muy pocas cosas pese a la hostilidad del entorno y la dureza del trabajo o que el aislamiento de la sociedad al que obliga el pastoreo en la alta montaña no implica convertirse en alguien huraño.

Toda una vida

“Fernando y Manolo han dedicado toda la vida al pastoreo, estando mucho tiempo solos. Pero disfrutan de la conversación, son muy accesibles y, sobre todo, buenísimas personas. Cuando estábamos con la película con Mario Casas comentábamos que nos llamaba la atención su mirada a los ojos sincera, limpia, tan noble. Gente buena, que con humildad te ofrece lo que tiene, que vive con poco materialmente, pero que no necesita nada más para ser feliz. Porque lo son y mucho en el entorno en que viven”, incide.

“Son de una generosidad poco común en nuestros días porque están dispuestos a compartirlo todo, también su conocimiento, con todo aquel que esté interesado”, añade Fuentes acerca de los dos pastores que centrarán su próxima obra cinematográfica y que heredaron de sus padres un oficio que, a juicio del director, los han convertido “en leyenda y memoria” de los Picos.

Como es lógico, el director prefiere no desvelar el contenido de su próxima cinta, pero sí aporta algunos detalles acerca de cómo transcurrirá el rodaje, a lo largo de un año entero, para poder reflejar las diferencias de la vida de los pastores durante las cuatro estaciones, pues cada época tiene sus peculiaridades en lo que respecta al acontecer diario de los hermanos Mier.

“Las cosas no son tan rutinarias como pueda pensarse y, por ejemplo, la ubicación de los pastores varía según el momento del año. La época de frío la pasan en las brañas invernales de Vierru mientras que en el verano suben , junto con el ganado, a las mayadas del puerto de Portudera. Durante la primavera y el otoño se trasladan de un sitio a otro con sus animales”, señala Fuentes para referirse a una forma de vida que es “elegida y deseada” y que se mimetiza perfectamente en un entorno natural de enorme belleza y, a la vez, gran dureza para la subsistencia.

La idea del cineasta asturiano es finalizar el rodaje allá por la primavera del año que viene para, a partir de ahí, hacer toda la postproducción de imagen y sonido. Fuentes aún no tiene clara la fecha en la que la cinta pueda llegar al público, pues todavía es pronto para ello, pero sí que la estrenará en el marco de un festival. El largometraje pondrá relieve una historia “que me apasiona y me resulta muy interesante”, con la que, admite, tiene un vínculo “emocional” y que reflejará una forma de vida “en vías de extinción en un entorno y en una sociedad donde se protege a casi todo, pero no a los pastores”, concluye.

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