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La falta de agua obliga a bajar reses de los puertos de los Picos antes de lo previsto

"Las vacas están comiendo el forraje de invierno porque no pueden permanecer en la montaña sin beber", lamentan los ganaderos

Guillermo Echizarreta y su hijo, con una vaca. | R. L. P.

La escasez de lluvias y la falta de mantenimiento en las charcas naturales de los Picos de Europa están obligando a muchos ganaderos a bajar las reses a zonas de praderías de forma prematura, ya que los animales no tienen qué beber. Es el caso de Guillermo Echizarreta Mier, que se vio forzado ya en el mes de junio a trasladar a su rebaño de 140 vacas a los pastos de Bulnes, donde deberían pasar el invierno, ante la imposibilidad de mantenerlas en La Jelguera. Y todo ello, según denuncia este ganadero, porque el Principado y el Ayuntamiento de Cabrales aún no han trasladado la manguera necesaria para llevar agua a la charca desde un manantial cercano ubicado en una zona de neveros.

Aportes

"Como es Parque Nacional no se puede hacer nada en la balsa, que es natural. Ni ampliar ni limpiar para dar más profundidad ni nada", lamenta el ganadero, el más joven de Carreña de Cabrales. Los profesionales de la zona propusieron que se pueda usar una manguera para hacer aportes de agua desde un manantial cercano, apurando los trabajos para poder ejecutarlos antes de que llegue el invierno y salvar así un tramo de 200 metros que transcurre por neveros. Pero la manguera, que está depositada en el aparcamiento de Carreña, aún no ha sido trasladada a la montaña con la ayuda de un helicóptero, el único medio previsto para desplazar el material a la zona del refugio del Jou de los Cabrones.

"Primero nos dijeron que la manguera se retrasaba porque el camión que la tenía que traer había pinchado, luego vino el helicóptero y no la subió, y ahora tememos que el helicóptero no vuelva hasta el año que viene y nos va a pillar el invierno sin la manguera puesta", lamenta Guillermo Echizarreta Mier.

El cabraliego denuncia que "más ganaderos de la zona de los Picos se encuentran en la misma situación, con las vacas comiendo el forraje del invierno porque no pueden permanecer en la montaña sin poder beber".

"Para nosotros es un coste inasumible, todo son trabas para quienes decidimos quedarnos aquí y trabajar en la ganadería", denuncia Echizarreta descorazonado.

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