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Llanes recupera el sabor a queso

La muestra de queseros artesanos regresa a la villa llanisca en su XXXIII edición tras dos años de parón por la pandemia

Susana Martínez Rodríguez, de Quesería Priédamu.

La plaza de Santa Ana de Llanes acogió, tras dos años de parón por la pandemia, la XXXIII Muestra de Quesos y Productores Locales del Oriente de Asturias, una cita clásica y muy sabrosa en el verano llanisco. Quesos de todas las variedades, sabores, tamaños y colores se concentraron en un total de 11 expositores a cargo de los maestros artesanos de la zona del oriente asturiano: quesos de Cabrales, de Arangas, gamonéu del valle, de Vidiago, de cabra, de oveja, de vaca, curados, adobados... A ellos se le sumaron dos puestos más dedicados a productos alimentarios que casan a la perfección con el protagonista del evento, como son los arándanos y las anchoas.

Entre los productores había grandes expectativas de venta ante el éxito de ediciones pasadas, además, este año la feria se desarrollaba en dos días consecutivos en lugar de realizarse únicamente el domingo. El sol y el calor que invitaba a playa no colaboró demasiado con la afluencia de visitantes, pero a pesar de ello, turistas y locales "probaron mucho queso y también compraron bastante", celebraron los queseros.

Manuel Collera, de Queso Vidiago Collera ofrece sus productos. | J. Q.

Todos ellos quisieron reivindicar el trabajo del campo, el de primera línea, ese que quizás no se ve ni se valora lo suficiente pero que se nota en el resultado de las elaboraciones, a través del paladar. "Es un trabajo de manos, cuchillo y tijera. El secreto es ese, mucho trabajo y paciencia", afirmó Manuel Manzano de la conservera Anchoas Ballota de Cué. Este tipo de muestras funcionan como un escaparate que da a conocer el producto artesano. En ese sentido se expresaba Rosa María Arenas con aquellos que se acercaban a probar sus dos tipos de arándanos ecológicos, dulces y ácidos, que cultivan en Arándanos El Foro, de Niembro, donde también ofrecen visitas guiadas para toda la familia. "Es otra atracción para el turismo. Se dan a conocer productos que son buenos y de calidad y los más pequeños pueden disfrutar recogiéndolos ellos mismos", aseguró esta productora agrícola.

Desde la Quesería Bedón de Ana Celorio también se apuesta por una gran iniciativa en torno al trabajo artesanal. Con el dinero que han recaudado estos días con la venta de sus quesos invertirá en el proyecto “Inserta-Patiu”, un programa que comparte con la Asociación El Patiu y que permite a los jóvenes prepararse para el mundo laboral. "Ellos pasan por la ganadería de cabras que tenemos, después por la quesería y luego las ventas. Es una forma de motivarlos y de demostrar que todavía se puede hacer algo con el mundo rural, no queremos que se pierda", explicó la quesera.

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