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Andrés Martínez Vega

Relatos sobre vitela

Andrés Martínez Vega

La tradición confitera de la villa de l’Infiestu

Repaso a una actividad que dio gran prestigio a la capital de Piloña desde finales del siglo XIX

El dinamismo económico que caracterizó en los finales de la décima novena centuria y la primera mitad del siglo XX a la capital del concejo de Piloña tuvo su repercusión, al igual que en otros sectores industriales, en la sección de la confitería, que llega a disfrutar de un gran prestigio en los espacios municipales circunvecinos y en todo el territorio asturiano. En la primera mitad del pasado siglo, en efecto, aún se registran en la localidad cuatro negocios vinculados al ramo confitero: La confitería Llamazares; la de Pío, en el barrio de Triana; la de Collada y la de Obdulia.

Fue el momento en el que se abrió otro nuevo establecimiento, conocido como la confitería de Calvo, un negocio surgido por iniciativa de Luis Calvo Hernández y su mujer, Florentina Rodríguez, que abre sus puertas el 24 de junio de 1934, en la calle Covadonga, número 19.

Su promotor, Luis Calvo, ya llevaba avecindado en la localidad unos años, al estar trabajando en la confitería de Llamazares como maestro confitero, un oficio que había aprendido en una prestigiosa y hoy desaparecida confitería de La Felguera. Aquí había llegado a los 16 años, procedente de su tierra natal, Castronuño (Valladolid), y tras su traslado a Infiesto aprovecha el cierre del negocio de Llamazares para poner en marcha su establecimiento confitero, el único que aún permanece en la villa de Infiesto de todos los que le precedieron y coexistieron con su iniciativa.

No eran años fáciles para afrontar la apertura de un establecimiento de este tipo. Cuenta su hijo Ángel Calvo, sucesor y actual dueño, que en el año 34 resultaba difícil conseguir la buena materia prima imprescindible para la elaboración de un buen producto. A esta escasez su sumaba el alto precio de los productos necesarios, el azúcar y la harina de repostería, que en el año 1934 se conseguía al precio de 13 pesetas el kilo. Aún así, la apertura en aquel 24 de junio supuso una venta inusitada si tenemos en cuenta que el precio del pastel ascendía a un céntimo y el importe final de ventas del día ascendió a 75 pesetas. Las dificultades, no obstante se fueron sucediendo, pero superadas por la maestría de aquél confitero que deleitaba a diario con auténticas y novedosas especialidades, esponjados, canutillos, tocinillos, rosquillas rellenas de membrillo…y los conocidísimos tostadillos, una especie de suspiros elaborados bajo una receta magistral procedente de su tierra natal castellana, y que aún en la actualidad continúa fabricándose como una tradición única.

En sus 87 largos años de existencia, la confitería Calvo, de Infiesto, sigue siendo la referencia de la tradición confitera asturiana. El negocio familiar al que se incorporaron sus hijos, Jesús, José Antonio y Ángel, sigue manteniendo el prestigio adquirido con sus padres, con las especialidades que le caracterizaban –turrones, tartas y bombonería– pero también renovando una oferta que los identifica como símbolo de tradición piloñesa. Su conocidísima tarta Piloña, a base de avellana, yema, mazapán, bizcocho y trufa, es un referente surgido hace más de 50 años con motivo de la celebración avellanera que por aquellos años se empezaba a organizar.

En el año 1968 la confitería se traslada al número 29 de la misma calle Covadonga, donde actualmente permanece regentada por Ángel Calvo. Desde aquí abastecían a numerosos restaurantes de la zona con variedades de tartas cifradas en 25 especialidades. El trabajo, no obstante, se hacía compatible con la constante formación de Ángel a cargo de maestros confiteros franceses, italianos y españoles, de Madrid, Cataluña y Valencia.

Sus inquietudes y prestigio le llevaron a ser socio fundador del Gremio de Confiteros del Principado de Asturias, convirtiéndose en el gran maestro y especialista en las artes confiteras con sus afamados turrones y una producción tan variada y tradicional que sitúa a Piloña en los principales puestos de la confitería asturiana.

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