22 de febrero de 2019
22.02.2019

"Fue una encerrona para robarme", dice el agredido tras contratar servicios sexuales

El denunciante declara que los acusados, un varón y dos transexuales, le cogieron el móvil para humillarlo: "Pusieron en mi whatsapp que era maricón"

22.02.2019 | 01:18
El edificio de Salesas, donde tuvieron lugar los hechos.

El hombre que denunció a otros tres varones de nacionalidad venezolana por agredirle tras contratar los servicios sexuales de uno de ellos el pasado día 20 de enero en el edificio de Salesas reconoció que sentía pudor al relatar lo sucedido pero que pedía justicia. "Me da vergüenza y duele admitirlo, pero me quitaron 640 euros y cobrando 1.200 eso es mucho dinero", explicó el hombre, de nacionalidad marroquí, sobre unos hechos que los tres acusados -dos de ellos transexuales- desmintieron ante el juez.

El denunciante ratificó durante una vista celebrada a puerta cerrada lo declarado ante la Policía. A las seis de la mañana visitó el piso donde estaban los trabajadores sexuales, pensando que encontraría sólo a la transexual por la que se interesó, pero se encontró con una encerrona. "Después de quedarme en calzoncillos me abordaron me pegaron y se marcharon con mi ropa", relató el demandante para luego aclarar que uno de los acusados le revolvió la ropa para quitarle todo el dinero y objetos de valor. "Luego me lo tiraron al pasillo y me echaron fuera en ropa interior", indicó.

Sin embargo, lo que más le dolió fue la humillación a la que dice que le sometieron. "Me devolvieron el móvil todo desarmado, pero antes me cambiaron el estado del whatsapp para poner 'soy maricón y quedo con transexuales'", aseguró, añadiendo que esto último lo descubrió, para mayor escarnio, por una llamada de su jefe. "Me telefoneó y me dijo que mirara el teléfono; fue muy vergonzoso", relató antes de entrar al juzgado.

Su principal prueba fue el testimonio de un vecino del bloque de pisos de Salesas, del portal número 2. El testigo, de nacionalidad argelina, manifestó sus quejas por las continuas visitas policiales al inmueble y las idas y venidas continuas de profesionales y clientes de la prostitución. Intentó grabar con el móvil las agresiones cuando echaron al hombre al rellano. "Siempre que denunciábamos algo decían que no teníamos pruebas", relató. Sin embargo, asegura que los acusados le quitaron el móvil y lo destrozaron. "Fue imposible rescatar el vídeo", explicó.

Por su parte, los abogados defensores declinaron dar detalles de la vista, pero sí señalaron haber pedido la libre absolución de sus clientes frente a los cuatro años de cárcel pedidos por la Fiscalía. "El relato del denunciante no es creíble", comentó el letrado Alfredo García Montes, confiado en que varias grabaciones "subidas de tono" presentadas, que motivaron que el juicio fuese celebrado a puerta cerrada por cuestiones de intimidad, sean tenidas en cuenta para echar por tierra la denuncia presentada.

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