27 de mayo de 2019
27.05.2019

La muerte de un peatón, arrollado por un coche que se fugó, conmociona a la ciudad

El fallecido, Mamel Castañón, tenía 43 años y era un conocido jugador de fútbol sala | El conductor fue detenido cuando volvía a casa en un taxi

27.05.2019 | 03:30
Mamel Castañón.

El corazón de muchos ovetenses se encogió en la mañana de ayer al conocer la tragedia ocurrida de madrugada en pleno centro de la capital asturiana. Mamel Castañón, un conocido jugador local de fútbol sala de 43 años, había fallecido después de que un coche le atropellase y se diera a la fuga cuando cruzaba la calzada en la calle Argüelles. El detenido, I. G. G., de 38 años, conocido por participar en varios programas de televisión, como "ven a cenar conmigo", de la cuatro, o "Superasturianos", de la TPA, fue arrestado horas después cuando volvía a su casa en taxi tras dejar aparcado en Colloto el Honda Civic azul con el que habría golpeado a la víctima, desplazándola más de 21 metros y provocándole una muerte casi instantánea.

Los hechos tuvieron lugar a las 3.30 horas de la madrugada. Mamel volvía de pasar la noche con varios compañeros del Boliche B, el equipo de fútbol sala con el que horas antes había disputado un partido de Liga contra el Valdesoto en Ventanielles. El jugador cruzó la carretera y cuando se dio cuenta fue golpeado por un vehículo que según los testigos circulaba a gran velocidad. "Escuchamos un fuerte golpe y vimos un coche salir derrapando a muchísima velocidad, yo diría que a 100 por hora", explicó una mujer que en ese momento desconocía de la gravedad de lo sucedido.

Según fuentes policiales, el impacto desplazó al hombre de 43 años a una distancia de 21 metros desde el punto en que se produjo el impacto. El personal sanitario que acudió al lugar trató de reanimarle, pero no pudo más que certificar la muerte del varón, cuyo organismo fue incapaz de superar los gravísimos daños ocasionados por el impacto.



Lejos de atender a la víctima, el conductor siguió con su marcha. Los ocupantes de un vehículo que circulaban justamente detrás fueron los encargados de alertar a los equipos de emergencias tras tomar nota de la matrícula del coche. La grabación de los hechos por parte de las cámaras situadas en el teatro Campoamor permitió ratificar la versión de los testigos y localizar al propietario del vehículo.

I. G. G. habría decidido proseguir su marcha hasta Colloto. Una vez allí, estacionó su coche y cogió un taxi hasta su domicilio, en el barrio de Vallobín. Sin embargo, ya le esperaban en el lugar efectivos de la Policía Local. El detenido negó que condujera el vehículo en el momento de los hechos. Los agentes le realizaron un control de alcoholemia y resultó positivo, pero según indicaron fuentes de la investigación no podrá ser tenido en cuenta como prueba debido a la diferencia de más de cinco horas desde el siniestro hasta la realización del control.

El arrestado fue puesto a disposición judicial acusado de un delito de homicidio involuntario, pero quedó en libertad con cargos después de prestar declaración ante el juez. Este diario se puso ayer por la tarde en contacto con él para conocer su versión, pero declinó hacer declaraciones sobre el asunto.

Mientras tanto, la sala número 6 del tanatorio de Los Arenales era un mar de lágrimas. Compañeros y rivales del fútbol sala, decenas de amigos desolados y una familia completamente destrozada velaban el cuerpo al mismo tiempo que trataban de buscar una respuesta a un suceso tan trágico como injusto. "Me enfrenté a él muchísimas veces y destacaba por ser tan competitivo como deportivo", relataba entre llantos uno de los asistentes al velatorio.

La popularidad de José Manuel, nombre de pila de la víctima que casi nadie utilizaba, iba más allá de las canchas. Durante muchos años trabajó en la librería Ojanguren, donde desempeñaba labores de venta de cara al público y de reparto de las publicaciones vendidas. Actualmente era agente inmobiliario de una conocida compañía del sector, lo que le permitía seguir en activo en el fútbol sala después de más de 20 años de carrera en equipos como el Rompiente de Ribadesella, Los Sordos de Oviedo y otros de localidades de las cuencas mineras como el Ujo y el Moreda.

Mamel Castañón Osorio estaba soltero, aunque tenía novia, y era un habitual de varios locales de la ciudad. "Era difícil no verle los sábados por la noche por el Antiguo", relata un amigo que se queda con "la simpatía y preocupación por los demás" de un hombre adulto con apariencia de joven y con una forma física envidiable. "Estaba como un chaval y lo demostraba cada semana en la cancha", apuntan entre llantos.

Esta tarde, a partir de las 17.45 horas, la capilla del tanatorio acogerá la celebración de la palabra en recuerdo del fallecido, cuyo cuerpo será posteriormente incinerado en las mismas dependencias.

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