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Oviedo corta las alas a la velutina desde el aire: un dron que dispara veneno alivia a los bomberos

El ingenio aéreo contra los insectos, único en el Norte, acaba en sus tres primeras semanas con tantos nidos como en los siete meses previos

El dron que lucha contra la avispa asiática en Oviedo

El dron que lucha contra la avispa asiática en Oviedo Amor Domínguez

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El dron que lucha contra la avispa asiática en Oviedo Lucas Blanco

Pablo Valdeolmillos empezó a dejar un poco de lado una vida entera dedicada al sector de los transportes para declarar la guerra a una de las amenazas naturales más serias del planeta, la avispa asiática. Ovetense de Latores, pero afincado en Colloto, la creciente invasión de velutinas le llevó a crear junto a su mujer, Marta González, una empresa especializada en combatir a estas pequeñas intrusas que amenazan con extinguir las abejas y su indispensable labor en el ecosistema. El pasado 26 de julio el matrimonio fue requerido para controlar la población de la especie en Oviedo. En apenas tres semanas, gracias a un sofisticado dron y a carabinas han conseguido erradicar más nidos que los retirados por los bomberos en los siete meses anteriores.

Oviedo corta las alas a la velutina desde el aire: un dron que dispara veneno alivia a los bomberos

La contratación de estos emprendedores ha supuesto todo un alivio para un servicio municipal de bomberos, desbordado por el descontrolado incremento de intervenciones para retirar nidos en distintos puntos del municipio. “Hasta 2019 era una tarea que no existía, pero ante la gran proliferación de la especie nos vimos obligados a dedicar un equipo exclusivo a esta tarea, privándonos de estos medios humanos para otros cometidos del cuerpo”, explica el jefe de bomberos de Oviedo, Luis Díaz Montes.

Oviedo corta las alas a la velutina desde el aire: un dron que dispara veneno alivia a los bomberos

La solución resulta tan efectiva como sorprendente, pues Marta y Pablo disponen de un dron valorado en 30.000 euros, único en el norte de España, capaz de colarse en los lugares más inaccesibles y disparar balas de veneno congelado para hacer desaparecer a los insectos en un abrir y cerrar de ojos. “Se trata de un prototipo fabricado en Burgos, que cuenta con su propio cañón y un visor para poder llegar a lugares muy altos y escondidos sin correr peligro de ser atacado por los insectos”, explica Valdeolmillos, quien desde el 26 de julio es el encargado da atender el 95% de las intervenciones relativas a la velutina, gracias a un contrato de cuatro meses a razón de 3.000 euros mensuales. “Ha sido un alivio para nuestros efectivos en Bomberos, pues ahora pueden dedicar su tiempo a otras actuaciones necesarias”, subraya Díaz Montes.

Las actuaciones del matrimonio son todo un espectáculo para los vecinos de las zonas afectadas por la velutina. Pablo se envuelve en un traje especial cuyo llamativo color rojo tiene explicación. “Las avispas no distinguen el rojo, al igual que tampoco ven por la noche”, declara sobre la idoneidad de realizar salidas cuando el sol se oculta.

En una de las mangas, una dosis de adrenalina, por si las moscas o, en este caso, por si las avispas. “Si pican a alguien y es alérgico, tienes cuatro o cinco minutos para ponerle esta inyección o morirá ahogado como le ocurrió recientemente a una mujer en Soto del Barco”, puntualiza al respecto de la necesidad de llevar siempre encima una dosis de una sustancia indispensable para salvar vidas en este tipo de intervenciones.

Oviedo corta las alas a la velutina desde el aire: un dron que dispara veneno alivia a los bomberos

Un sofisticado mando con pantalla incorporada permite manejar con precisión el dron, al que previamente se le meten las balas “del tamaño de una bola de paintball”. Estas llevan en su interior una bola metálica y biocida recubierta de una capa de hielo que obliga a mantenerlas en el congelador hasta minutos antes del ataque a los nidos. “Las colmenas tienen temperaturas de entre 34 y 35 grados y el frío hace mucho más efectivo el veneno”, desvela el experto justo antes de proceder al despegue del aparato para “fusilar” con varios disparos de veneno un nido construido por los insectos en la parte más alta de un roble en Latores.

Valdelmoillos sostiene, sin embargo, que en muchos casos ni siquiera precisa utilizar su sofisticada arma. “La mayoría de las veces me valgo de la carabina, que usa las mismas balas y también resulta muy efectiva”, relata el hombre que, en los últimos días, acumula diez intervenciones diarias y suma 102 desde el pasado 26 de julio frente a la 91 realizadas por los bomberos con medios más rudimentarios entre el 1 de enero y la fecha de entrada en funcionamiento de la nueva contrata.

Una solución original pensada para detener una oleada de velutinas que hizo pasar el número de nidos localizados de los 102 de 2019 a 368 en 2020 y que este año ya lleva 201 operaciones, a la espera de agosto, septiembre y octubre. El tránsito entre el verano y el otoño son “los meses más fuertes” de actividad de una especie cuya población se dispara en zonas de abundante vegetación y masas de agua dulce cercanas. “Asturias es ideal para ellas”, dice Valdeolmillos, el “cazavelutinas” por excelencia Oviedo.

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