El para muchos fatídico 2020 fue el año en el que Zuleima González (Las Palmas, 1998), más conocida como Ptazeta, pasó del anonimato al éxito gracias a “Mami”. La cantante de rap se ha hecho un hueco en el panorama musical en apenas dos años llegando a colaborar con artistas de la talla de Bizarrap o Aitana. El 20 de septiembre actuará en el concierto de cierre de la programación de San Mateo junto a Juacko y Lola Índigo.

–Hace dos años apenas era conocid, ¿cómo lo ha asimilado todo en tan poco tiempo?

–Al principio, el éxito me afectó medianamente mal porque estaba acostumbrada a otro tipo de vida, fue un choque muy fuerte. Ahora estoy más equilibrada dentro de esta especie de película, pero creo que nunca te acostumbras del todo, cada día te sorprende algo nuevo.

–No es la primera vez que viene a Asturias, ¿qué esperas del público ovetense?

–Me encanta Asturias y su gente, me siento muy querida. La tenemos como nuestra segunda casa porque mi equipo vive allí, han salido hits y hemos grabado videoclips como el de «Trakatá» allí.

–El productor Juacko ha sido una de las piezas clave de su éxito.

–Un productor y un cantante son como la mecha y la gasolina, cuando se juntan es como verdaderamente sale un trabajo, no todo en esta vida se puede hacer solo. Juacko tenía ya mucha repercusión en Canarias como DJ y me ofreció grabar a ver qué pasaba, así salió «Mami». Es mi hermano hoy en día: me da consejos, me tranquiliza, me asesora cuando me frustro…

–Hace una semana se estrenó «Mujerón» en colaboración con Villano Antillano.

–Es un tema que tenía que sacar. Villano me cae genial, me siento muy representada con ella. Queremos que la gente capte con este tema que las tías tenemos fuerza y somos independientes, mostrar el mujerón que tenemos todas dentro y a la altura a la que estamos, aunque nos hace falta trabajo para que la gente siga abriendo su mente.

–¿Qué planea Ptazeta?

–Espero sacar más temas este año y para el 2023 siento que hay buenos planes, no quiero dar pistas, pero se vendrán colaboraciones nuevas, algunas guardadas en el baúl, solitarios con Juacko que serán increíbles… Solo espero que nos salga pronto y bien.

–¿Se podría decir que compone letras feministas en un mundo machista como el de la música urbana?

–No me sale componer letras machistas porque va en contra de mis valores como persona y mujer. Tengo el poder de mandar un mensaje y tener presencia en lo que me gustaría recalcar a los más jóvenes: el respeto, las relaciones sanas… En mis canciones le canto a una chica y envío un mensaje de libertad: si tú quieres estar conmigo bien y si no quieres, eres libre de hacer lo que quieras. También tengo algunas letras más picaronas, de tirar los trastos, como del reggaetón sucio.

–¿Cómo definiría su estilo musical?

–Me considero rapera. El rap es poesía y de ella sale la música. Ahora estoy trabajando con distintos géneros, repitiendo un género fusionado con otro o intentando no hacer lo mismo, de esta forma aprendo en qué géneros me desenvuelvo bien y en cuáles no.

–Empezó en las batallas de gallos.

–Comencé a improvisar con mis colegas y hacíamos batallas de gallos entre nosotros, incluso nos llegamos a presentar a una batalla de Red Bull. Me gusta improvisar, pero a la vez me da miedo, tengo pánico escénico a hacerlo encima de un escenario. Yo soy vivaracha, simpática, extrovertida… pero al final cada persona tiene su punto de timidez y con las batallas me pasaba. Toda la vida me gustó escribir, componer, y la improvisación me ayudó a entender cómo escribir una canción de música.

–¿Siempre ha querido dedicarte al mundo de la música?

–Siempre he estado rodeada de música, de pequeña tocaba la trompeta y mi familia canta, pero tampoco me valoraba como cantante. Quería ser arquitecta, pero al final una cosa llevó a la otra, cuando empecé en el «freestyle» me di cuenta que era lo que quería hacer.

–¿Cómo surge el apodo de Ptazeta?

–Me parece una palabra chula. No tiene el sentido de las golosinas «pica pica» que es a lo que se asocia. «Peta» viene de peta y «Zeta» de la inicial de Zuleima, al empastar tiene rollo.