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La medicina personalizada, «en camino pero con lentos avances»

«España es de los pocos países sin especialidad de genética clínica», afirman expertos del sector sanitario en una jornada del CSIC

Pablo Román, Carlos Paniceres, María Fernández, Francisco Morís, Rosa María Sainz, Carlos Martínez y Juan Cadiñanos. | Irma Collín

«La tecnología existe pero la implementación práctica es lejana. Los oncólogos no tiene tiempo para dedicarse a un mundo abismal. Hay que cambiar el paradigma para beneficiar a la mayoría de pacientes». Es la demanda emitida por el campo de la medicina, un sector que echa en falta avanzar para poner a disposición de los pacientes la última tecnología.

Debatir sobre los problemas y las posibles soluciones que plantea el futuro fue la dinámica sobre la que giró la charla «La era de la medicina personalizada en la lucha contra el cáncer». Un acto organizado por La delegación del CSIC en Asturias para intercambiar sinergias sobre uno de los retos de la medicina. Por ahora, el escenario parece menos alentador de lo que cabría esperar. «Estamos en el camino de la medicina personalizada pero avanzamos muy despacio», afirma Juan Cadiñanos, director científico de IMOMA.

No ir al ritmo del resto de Europa tiene que ver en parte con la formación de los médicos. «España es de los únicos países que no tiene especialidad de genética clínica. No son facultativos en genética y además, es una disciplina reciente», añade Cadiñanos.

La percepción de que aún queda un largo camino por recorrer es compartida por Rosa María Sainz, directora del IUOPA. «Contamos con un importante potencial técnico, pero para que se lleve a cabo en nuestro sistema de salud aún hay mucho que hacer», explicó.

En el caso del cáncer, su complejidad lleva a que los progresos deban realizarse al mismo nivel. «Como realidad, el cáncer es una enfermedad muy enfocada a la medicina personalizada. La diferencia que ha habido es que ahora se puede estudiar el perfil completo y predecir si el tratamiento funcionará o no», contó Francisco Morís, fundador de EntreChem.

Poner en el centro al paciente es uno de los principales objetivos a la hora plantear los tratamientos oncológicos, algo aprendido por la escucha y contacto con los afectados por la patología. El vínculo con el paciente es fundamental. Es lo que más enseña a los profesionales, estar con los afectados», añadió Yolanda Calero, presidenta de la Asociación Española contra el Cáncer en Asturias.

Atender las demandas de quienes padecen cáncer es por tanto clave para enfocar el tratamiento. «El paciente nos pide información que pueda entender para poder tomar decisiones y apoyo psicológico para afrontar el diagnóstico». Un apoyo que, según Calero, escasea en la salud pública. La especialista en Medicina del Trabajo también apuntó a la falta de actualización por parte de los colegios profesionales como otra de las deficiencias del sistema. «No nos actualizan y eso se nota».

El modelo asistencial fue otro de los puntos a debatir durante la jornada. «En España, a veces aquejamos de solo tratar y tratar y en ocasiones es demasiado tarde para el paciente. Hay que aumentar los esfuerzos para la prevención y la detección», explicó Carlos Martínez, CEO de Dreamgenics.

Entre las grandes dificultades que acompañan al cáncer, la incertidumbre es de las que más pesan a pacientes y familiares. «El sufrimiento que genera en las familias, si habrá que volver a operar... Todo esto hay que evitarlo y no esperar a que haya un sangrado y tarde», manifestó Morís.

Para hacer frente a las deficiencias que aún se aprecian en el sistema, la inversión en investigación y el desarrollo de nuevas técnicas es imprescindible. «Se necesita invertir con masa crítica. Una apuesta potente y sostenida en el tiempo no existe aún en España, por tanto, habría que tratar de cambiar el chip y plantear estrategias que hagan posible sacar un rendimiento fuerte de los recursos», añadió Cadiñanos.

Más inversión y apostar por la cultura científica son los aspectos por los que pasa el futuro para hacer frente al cáncer. «Desde la Universidad hay que saber que gastar dinero en ciencia es invertirlo, nunca es un gasto», concluyó Sainz.

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