Últimamente se habla mucho de temas que afectan a la población de forma alarmante. Ahí están, por ejemplo, el cambio climático, el desplome demográfico y el descenso de la fertilidad humana. Para el Dr. Pedro de la Fuente, director de UR CEFIVA, ginecólogo, experto en reproducción humana, es más que una realidad. "Es verdad que muchos lo niegan, cuando estamos viendo señales objetivas de que ya se está produciendo aquí en Asturias. Ya hemos constatado que existe un desplome demográfico de la población asturiana, que descendió un 28% en el último cuarto de siglo, pero es que la fertilidad en la región también descendió de forma alarmante y está en caída libre desde 2016", señala, "de manera que Asturias es la comunidad con menos fertilidad de España". En su opinión, "es indudable que hay factores sociales y económicos específicos del Principado que están incidiendo en el problema, pero también hay factores biológicos objetivos como es el aumento de la edad de acceso de la mujer a la maternidad, que es la más alta en la historia de la humanidad".

El ginecólogo asturiano destaca que es conocido "que el aumento de la edad de la mujer influye negativamente en la calidad de los ovocitos, dando lugar a embriones con mayores anomalías genéticas. Pero, por si fuera poco, cada vez hay más parejas que deciden voluntariamente no tener hijos por la carga que ello puede suponer para el desarrollo de su vida personal y profesional. Se conforman con tener una mascota, que tiene menores exigencias, maternales o paternales, favoreciéndose así una actitud, en cierto modo, hedonista y narcisista". Para el Dr. De la Fuente, "este comportamiento social exige una reflexión aparte, porque se aleja de la propia pulsión natural de todos los seres vivos, que es la de perpetuar la especie. En este sentido, si volvemos a los datos de Asturias con un indicador importante de fecundidad, que representa el promedio de hijos de la mujer al final de la vida reproductiva, en Asturias fue de 0,92 hijos por mujer en 2020, que es uno de los peores índices del mundo". El experto en reproducción humana considera que las mujeres asturianas deberían duplicar su número de hijos para alcanzar el índice de 2,1 hijos por mujer, que es el valor de repoblación de la población.

En este sentido. el Dr. De la Fuente apunta que hay diferentes estrategias que se realizan en los centros de reproducción asistida para mejorar los resultados en estas mujeres cada vez de mayor edad. "El estudio genético de los embriones evita la transferencia de embriones con la anomalías genéticas, que son muy frecuentes en estos casos. Con el programa de ovodonación se consiguen muy buenos resultados gestacionales gracias a una buena dosis de altruismo de mujeres jóvenes que donan los óvulos que tienen en exceso. Para las mujeres mayores que no aceptan la inclusión en el programa de ovodonación", destaca, "se están poniendo en marcha técnicas llamadas de rejuvenecimiento ovárico de forma algo pretenciosa. En mi opinión, esto consiste en la inyección de plasma rico en plaquetas del propio paciente, con lo que se evitan riesgos; las plaquetas contienen factores de crecimiento que favorecen el desarrollo de nuevos folículos ováricos que se hallaban como dormidos. Es una técnica que ya se inició hace años en otros campos de la medicina y ya está empezando a dar resultados esperanzadores en reproducción humana", destaca.

La concentración de espermatozoides, la mitad que hace 50 años

En lo relativo a la fertilidad del varón, el ginecólogo no oculta que sí que se han notado algunos cambios en los últimos años. "Los valores seminales se están empobreciendo de una manera alarmante en el último cuarto de siglo, la concentración de espermatozoides ha bajado a la mitad en los últimos 50 años. Cuando yo empecé en esta especialidad en 1978, hace ya 44 años, el número de espermatozoides normal era de 60 millones por mililitro mientras que en la actualidad esa cifra ha descendido a 15 millones de espermatozoides por mililitro, que es lo que se considera actualmente como normal, pero por debajo de esa cifra ya está comprometido el proceso de fecundación natural. A este paso solo vamos a poder reproducirnos in vitro". La razón de esto, según cuenta De la Fuente, no está del todo clara, "pero se habla de la influencia de la contaminación ambiental sobre la espermatogénesis y también de los cambios en el régimen de vida y una alimentación poco sana. También hay que tener en cuenta", añade, "que cuando el feto se halla en el seno materno es la época crítica del desarrollo testicular, por lo que la exposición de la madre a diversas sustancias y contaminantes ambientales podría influir en la espermatogénesis del hijo en la edad adulta. Estamos viendo que los cambios ambientales ocurridos en una generación influyen en la generación siguiente".

Desde UR CEFIVA ponen en práctica tratamientos con los que "intentamos favorecer la fertilidad natural aconsejando al paciente hábitos de vida sana, como hacer ejercicio, evitar contaminantes y especialmente aconsejamos el uso de antioxidantes en un afán de disminuir los efectos de la contaminación ambiental. Por otra parte, ahora hemos avanzado mucho tratando el espermatozoide de forma individual. De hecho el descubrimiento de la ICSI supuso un gran avance en el tratamiento del factor masculino al permitir trabajar con un solo espermatozoide para cada ovulo, con lo que llegamos a pensar que habíamos desterrado totalmente el factor masculino, pero esto no fue así, por lo que se implantaron técnicas de análisis genético de los espermatozoides, que ya se hacen de forma rutinaria y que detectan fragmentación de ADN de los espermatozoides, así como los espermatozoides portadores de anomalías genéticas (técnicas de FISH y Comet en espermatozoide)", destaca. Asimismo, en los últimos años, comenta, "hemos incorporado algunas técnicas muy ingeniosas en un intento de selección del mejor espermatozoide, caso de Técnicas MACS o microfluidos, entre otras".

Y es que, sin estos avances tecnológicos, el futuro de la reproducción humana estaría un poco negro. "Como profesional de la reproducción humana me siento obligado a dar una llamada de atención sobre este asunto y al mismo tiempo dar un hálito de esperanza por los avances tecnológicos, pero no nos gustaría tener que decir que va a ser más fácil en el futuro reproducirnos in vitro", concluye.