06 de diciembre de 2016
06.12.2016

"Touch", en mi equipo siempre

Tiene uno de los mejores golpeos de interior de España; le ayuda el juanete de su pie izquierdo, nunca había visto nada igual

06.12.2016 | 09:01
Cervero y Toché, la pasada Navidad

Mi primera experiencia con él habla de su talla personal. Toché llegó a Oviedo a inicios de agosto de la temporada pasada y el 13 de ese mes decidí invitar a toda la plantilla por mi cumpleaños a D'Pipas. Tras la comida, algunos se fueron a sus casa pero nos quedamos unos cuantos, 7 u 8 recuerdo. Decidimos ir a cenar a otro sitio. Cuando fui a pagar la cena, alguien se había adelantado. Había sido Toché. Lo conocía de apenas una semana, no había confianza, pero esa fue su carta de presentación: su generosidad.

El último ejemplo se vio el domingo, con esa celebración que me dedicó en el Tartiere. ¡No puede haber mejor escenario! En el momento no me di cuenta porque me puse a celebrar el gol pero no vi lo que hacía. Rápidamente me avisaron en el chat de los jugadores del Fuenlabrada. Y después llegó el aluvión de mensajes desde Oviedo. Muchos me decían que se habían "Tochetizado". Debo reconocer que el gesto me emocionó.

Desde el primer momento "Touch", así le conocemos en el vestuario, y yo congeniamos. Él había venido para ser el delantero centro. Se supone que éramos competencia pero tuve claro desde el primer momento que él sería la estrella y que si las cosas le iban bien a él, también le irían bien al Real Oviedo. Decidí que le trataría aún mejor. También ayuda la generación, los dos somos del 83, y la proximidad: en el vestuario del Real Oviedo me sentaba entre Esteban y él.

Allí en el vestuario es donde algo llamó mi atención de su cuerpo. En su pie izquierdo tiene el mayor juanete que haya visto en mi vida. En serio. Él dice que no le duele y yo siempre le digo que eso hay que operarlo, que no es normal. Podría ser un caso para los libros de medicina. Creo que ese juanete es la clave en su golpeo de balón con el interior. La pone donde quiere.

Si tengo que quedarme con alguna característica suya es ese golpeo con el interior del pie. Tiene el mejor golpeo de balón que he visto en mi vida y, sinceramente, no creo que haya muchos en España que dominen ese disparo como él. Aunque como ya he dicho, le ayuda ese juanete mágico. Otra cosa que aprendí con él es el desmarque. Es más rápido de lo que aparenta y sabe interpretar perfectamente el juego.

Todo el mundo que vaya al Tartiere ha visto en los últimos meses sus condiciones en el campo pero fuera de él también llama la atención. Es un auténtico profesional. El año pasado él y Nacho López tenían el mínimo de porcentaje de grasa en el cuerpo, un 9,1 o un 9,2. El resto no podíamos ni acercarnos a ellos. Para llegar a esos niveles tienes que tener la fisionomía adecuada pero también tienes que cuidarte. Toché lleva una vida ordenada, pasa tiempo con su mujer y su hija. Vive cerca de la casa de mis padres y le gusta mucho pasear por el centro, y visitar a Mafalda en el Parque, con su perro, Coco, un grifón belga. "Touch" dice que tiene un perro muy listo, pero yo siempre le digo que es un perro muy feo.

Como hacemos habitualmente, el sábado hablamos para ver como se encontraba para el partido ante el Nàstic. Quería saber sus condiciones, asegurarme de que estaba animado. Yo tenía claro que iba a marcar y así se lo dije. En realidad, "Touch" siempre marca así que no fue una apuesta muy difícil. Ya lleva cinco goles y le veo muy bien. No me atrevo a apostar con él una cifra de goles porque gana la apuesta seguro. Solo me atrevo a decir que estará entre los diez máximos goleadores de Segunda.

Para acabar, voy a revelar la razón por la que se dedica al fútbol. Hasta los 15 años, "Touch" jugaba al hockey sobre hierba y por lo visto lo hacía muy bien. Fue incluso internacional. Pero en una ocasión, se quedó delante del portero rival y al ir a golpear, el stick se le trabó en el suelo. No sabía qué hacer, así que decidió golpear a la pelota con el interior del pie. El gol no valió pero él descubrió que lo suyo era el fútbol. Y seguramente, en esa jugada nació el juanete más grande que haya visto nunca.

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