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LA NUEVA ESPAÑA ENTREVISTA EN EXCLUSIVA A ARTURO ELÍAS, DIRECTIVO DEL GRUPO CARSO Y DUEÑO DEL OVIEDO, TRAS LA PUBLICACIÓN DE SU LIBRO

Arturo Elías, dueño del Real Oviedo: "En los momentos difíciles los jugadores necesitan apoyos, no críticas"

"El Oviedo no ha sido un fracaso, limpiamos las fianzas y ascendimos, pero tampoco un éxito; sufro con el equipo y cuando no gana, me arruina el fin de semana"

ARTURO ELÍAS.

ARTURO ELÍAS.

“¿Qué tal por allá? Listo, dispara, que luego tengo un Zoom (videoconferencia)”. Arturo Elías Ayub (Ciudad de México, 1966) descuelga el teléfono desde el otro lado del charco. Es martes. Son las 11.30 horas en México, 18.30 en Asturias. El mexicano es un empresario muy ocupado, pero atiende la llamada de LA NUEVA ESPAÑA coincidiendo con la publicación de su libro “El negociador” (Grijalbo), donde incide en la importancia del emprendimiento y da algunos consejos sobre esta experiencia basándose en la suya, que es exitosa.

En la entrevista, Elías se descubre y aparece la persona detrás del hombre de negocios. El mexicano es uno de los principales directivos del Grupo Carso, propiedad de su suegro, el magnate Carlos Slim. Es director de comunicación, relaciones institucionales y alianzas estratégicas de América Móvil y director general de la Fundación Telmex y de Uno TV. También es el principal responsable de las decisiones en el Real Oviedo desde que el Grupo Carso entró en el club, en el año 2012. El Oviedo no se menciona en el libro, queda para una segunda parte, pero el equipo ocupa mucho tiempo en las tareas y en los desvelos de Arturo Elías, que no evita la autocrítica en relación a su gestión. El mexicano revela en el manual una anécdota sorprendente: cuando al empresario, siendo presidente de Pumas, le dieron la vuelta en el estadio del Real Madrid en 2004, pocos días antes de que el equipo azteca ganase a los blancos en el trofeo “Santiago Bernabéu”.

–¿De verdad que no le dejaron entrar en el Santiago Bernabéu?

–Sí, sí, claro que es verdad. Me pasó, y además fue bien merecido. Yo iba a ver el entrenamiento, en pantalones cortos y con zapatillas de tenis. Llegué a la puerta y dije: “Hola, soy el presidente de Pumas”. Nadie me creyó. Allá, en España, los presidentes de los equipos de fútbol son muy formales, se visten muy bien. Yo venía del Museo del Prado, con la familia, de hacer un tour cultural y con ropa cómoda. Con razón no me creían…

–¿Por qué escribe este libro y por qué lo hace justo ahora?

–Desde hace tiempo quería compartir con muchos jóvenes mis experiencias en muchos sentidos, pero sobre todo en el ámbito de los negocios. Siempre pensé en escribir un libro sobre negociación porque creo que es una de las pocas cosas que hago bien. Esta pandemia nos ha quitado mucho, pero nos regaló tiempo. Yo lo aproveché de múltiples maneras. Obviamente, seguí trabajando desde casa y también hice ejercicio físico. ¡Pero me seguía sobrando tiempo! Me dije: “Es el momento para escribirlo”.

"Emprender es un acto de soledad que no existe sin frustración"

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–¿Hacer un buen negocio es obtener un buen dinero?

–No, para nada. El libro se llama “El negociador” porque doy algunos consejos sobre cómo llevar mejor una negociación, pero quiero decir que no es un libro sobre negocios. De media, todos negociamos 46 veces en un solo día. Igual tu mujer quiere ver no sé qué show en la televisión y tú quieres ver fútbol. O igual tu hijo quiere llegar a las tres de la mañana y le dices que no, que a las dos y media. O igual tenéis que escoger restaurante, por qué uno y no otro. Negociamos todos los días y mi libro es una especie de aprendizaje para negociar en la vida.

–¿Cuánto influyen los egos en una negociación?

–Alguien con un ego importante se puede cerrar mucho en banda. Creo que la humildad y la sencillez siempre ayudan a que la negociación vaya a buen puerto. Lo pienso y lo digo muy claro en el libro. En México decimos que una negociación de “buena onda” funciona mejor que una agresiva.

Arturo Elías

–Usted empezó a trabajar con su padre en una tienda de telas, ¿qué fue de ella?

–Cuando empecé a trabajar en el Grupo Carso decidí vendérsela a un tío mío, pero luego creo que acabó traspasándola. Ahora mismo no sé qué fue de ella porque hace mucho que no voy.

–Perdió muy pronto a su padre y dice que es su referente, ¿qué cree que pensaría hoy y ahora si le viese?

–Estaría muy orgulloso por la familia que he formado. Para él, eso era lo más importante. Si mi padre me viera hoy, que estoy seguro de que lo hace desde allí arriba, estaría satisfecho de dos cosas: por los que me rodean y porque soy buena persona. Me gusta ayudar a los demás, tengo valores superfirmes en mi vida y puedo dormir tranquilo por la noche. Más que por logros económicos o por distinciones, mi padre estaría orgulloso por todo eso.

–¿El dinero da la felicidad?

–No, para nada. Mire, el dinero ayuda para ciertas cosas, pero también representa una gran responsabilidad. Cuando de ti dependen los empleos de mucha gente y debes tomar decisiones importantes, lo que tienes es una gran responsabilidad. Tienes que saber cómo usar todos los recursos y también educar a tus hijos desde esa posición. Que no se malinterprete: el dinero ayuda para ciertas cosas y es necesario.

–¿Por ejemplo?

–Por ejemplo, para tener una seguridad en el área de salud en estos momentos tan complicados. Saber que si te pasa algo te podrán atender y hacerlo bien es una garantía. En eso, sin duda, el dinero da mucha tranquilidad. En otras cosas es una responsabilidad enorme y muchas veces la gente no lo entiende.

–¿A usted se le han acercado muchas personas solo por su dinero?

–Sí, muchas.

–¿Y qué hace?

–Aprendes a identificarlos y toreas. Tú le das tu corazón al que te lo da de regreso. El que ves que se te acerca por otras razones también lo llevas bien, pero manteniendo la distancia necesaria.

Elías, en Oviedo

–Habla de nunca descuidar la familia por el trabajo, ¿hay tiempo para todo?

–Tienes que tener claras tus prioridades. Yo trabajo muchísimo, pero siempre tengo el tiempo necesario para estar con los míos. No hay un día, esté con quien esté, en la reunión que sea, que no pegue una llamada a mi mujer o a mis hijos. Y así lo seguiré haciendo.

–¿A qué le gustaría que se dedicasen sus hijos?

–Me gustaría que se dedicasen a lo que realmente les guste y les haga felices. Les dejo espacio totalmente, y voy a darle un ejemplo. Arturín (uno de sus tres hijos) tuvo la posibilidad de convertirse en futbolista profesional. Es portero. Cuando un equipo se lo quería llevar lo único que le pedí fue que acabase la preparatoria (el Bachillerato). Bueno, más bien se lo pedí a la fuerza. Después ya tenía la libertad total para irse a jugar si quisiese. Por casualidades de la vida durante ese último año se empezó a inclinar por otros gustos y hoy maneja uno de los “e-commerce” más importantes de México.

–¿Y qué tal le va?

–Muy bien, es una tienda de comercio electrónico, tipo Amazon. Se llama Claro Shop. Artur, que así lo llamo, tiene siempre mi apoyo y mi soporte. Muchas veces me pregunta y me pide consejos, pero sabe del tema diez veces más que yo.

–¿Qué consejo le daría a un joven emprendedor que está empezando?

–Le daría varios. Para empezar, que se dedique a algo que realmente le apasione. Si va a empezar un negocio en algo que no le gusta simplemente por ganar dinero, le diría que no lo haga, que se olvide. Le diría también que tenga claro que emprender es un acto de soledad. Un emprendedor se topa solo contra el mundo, tiene que aguantar y trabajar duro: no vale con dos horas al día. El tercer consejo es que tenga una educación financiera potente para empezar. Por lo menos que sepa hacer un balance para entender los números de su empresa.

"Tener dinero ayuda, pero no da la felicidad. Cuando de ti dependen empleos sientes una gran responsabilidad"

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–¿Qué pasa con el riesgo de crear frustración si las cosas no salen bien?

–Si no existe la palabra frustración, fracaso o caída, es que no estás emprendiendo. Lo importante es aprender de los errores, sacar adelante en positivo esas frustraciones y trabajar el doble.

–Insiste en la necesidad de conocer a fondo un negocio para hacer que funcione. ¿Cómo lo hace?

–Tienes que meterte hasta el fondo. A mí, mi papá me ponía literalmente a barrer y a acomodar bultos de tela y a cortarla. Cobraba a los clientes, los acompañaba desde la calle. Hacía de todo. Eso es conocer a fondo dónde estás, y si no lo haces no podrás felicitar o reñir a los que tienes a tu cargo. Aunque el que manda debe también tener la humildad de entender que quien trabaja para ti en ciertas áreas es lógico que sepa más que tú. El líder debe saber del tema, pero a grandes rasgos.

–¿Hacia dónde irá el mundo de los negocios tras el covid?

–Cuando regresemos a la normalidad, que no sé cómo será, habrá hábitos y costumbres que cambiarán los negocios. Quien hoy esté pensando en construir un edificio de oficinas se está equivocando. Mucha gente empezó a trabajar desde casa por la pandemia y eso seguirá pasando. También habrá un mayor auge del comercio electrónico. Mucha gente tenía reparos o miedo, pero no le quedó otro remedio que apostar por él y ahora están encantados. Las tiendas físicas tendrán un reto importante, y también la industria del entretenimiento y el turismo. Estoy convencido de que crecerá el turismo recreativo, porque muchos que estuvimos tiempo encerrados queremos conocer mundo. En cambio, el turismo de negocios tendrá una caída.

–¿A qué le suena el bitcoin?

–A una apuesta de Las Vegas.

"Sufro con el equipo y cuando no gana, me arruina el fin de semana: espero que podamos pelear por meternos en el play-off"

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–¿Tiene futuro?

–Creo que la solidez del bitcoin es cuestionable. A quien apostó hace un año y compró un bitcoin le fue muy bien, pero no sé cómo le irá en un año a quien compre hoy.

–¿Qué le pasó con Snapchat? (el mexicano rechazó invertir en la red social en sus inicios).

–Nada... (ríe). No entré y ya está.

–¿Lo piensa mucho?

–¡No, no! Esas cosas hay que dejarlas pasar.

–¿Lo de Donald Trump en Estados Unidos también hay que dejarlo pasar?

–Yo creo que la herida esta curada, eso es lo positivo.

–¿Cómo vivió el asalto al Capitolio?

–Lo seguí en directo por las noticias y fue un movimiento muy fuerte, pero Trump ya es el pasado y las instituciones americanas funcionan como ninguna en el mundo. Son una envidia.

Arturo, en El Requexón

–¿No quedaron tocadas tras lo que pasó con Trump?

–Creo que queda tocada la división que se creó entre las personas bajo su mandato, pero no las instituciones. Ni lo más mínimo.

–¿Las reglas de una empresa convencional sirven para el mundo del fútbol?

–Totalmente. Lo básico de un negocio es tener mayores ingresos y menores gastos. Eso funciona en todos los negocios, y el fútbol lo es.

–Pero en el fútbol se juega con la pasión de la gente y con que una pelota entre o no en una red.

–Claro, pero lo que vende son alegrías, emociones y sonrisas. Si logras todo eso con resultados tu gente estará contenta y dejarán más dinero para el equipo.

–¿Qué fracaso ha tenido usted en los negocios?

–Muchos, hay muchos que me han costado trabajo. Yo no llamaría fracaso al tema del Oviedo, por ejemplo, pero sé que cuando entramos… A ver, esos dos millones de euros famosos que invertimos son una falacia: se necesitaban ocho más antes de seis meses para sobrevivir. Quien piense que fueron solo dos millones se equivoca. Luego había que pagar cuatro y cuatro. El haber limpiado las finanzas y haber ascendido a Segunda División es un éxito, pero en mi cabeza siempre pensé que… Por eso no hablo del Oviedo en mi libro, y esto que le voy a decir ahora le va a interesar. El Oviedo para mí no es un fracaso, pero tampoco ha sido un éxito. Por eso quisiera poner en un siguiente libro la historia del Oviedo, pero cuando esté en Primera División.

–¿Negociar para comprar el Oviedo fue duro?

–No, porque no hubo mucha negociación. El club necesitaba lo que necesitaba, la gente había comprado acciones por un precio y para nosotros no era justo comprarlas más baratas. No negociamos, pusimos el dinero y listo.

–¿Se arrepiente?

–Hay días que son difíciles. Yo sufro muchísimo con los partidos del Oviedo y cuando no ganamos me arruina el fin de semana. Literalmente. Pero no, no me arrepiento de ninguna manera de haber entrado en el Oviedo.

–¿Cómo ve los partidos?

–Los que transmiten aquí en México, que son la gran mayoría, los veo en casa con mi familia. Todos juntos nos emocionamos y sufrimos a la vez viendo al Oviedo.

–Dígame una buena decisión y una mala que haya tomado con el Oviedo

–No puedo contestar a esa pregunta, sobre todo por la mala...

–¿Por qué?

–(Se lo piensa). Se han tomado muchas buenas decisiones y también muchas malas. Es difícil contestar a una u otra.

–¿Cuántas veces a la semana habla con Federico González?

–Como dos o tres veces a la semana y casi a diario con el “presi” (Jorge Menéndez Vallina). Con Arnau también hablo unas tres veces a la semana. Además de con algún jugador, con el míster… Estoy muy cerca del equipo. Hace poco hicimos una videoconferencia y fue muy bien.

–Para Arturo Elías el Oviedo es…

–Una gran responsabilidad y una gran pasión.

"El bitcoin me suena a una apuesta de Las Vegas con solidez cuestionable"

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–¿Qué espera del equipo esta temporada?

–Espero que podamos pelear por meternos en el play-off de ascenso. Eso es lo que espero.

–¿Cuánta importancia tendría para el Grupo Carso un ascenso a Primera División del Oviedo?

–Tendría muchísima importancia, pero para todos. Para mí, para Carso, para la afición y para la ciudad.

–¿Usted se va a ir del Oviedo? ¿La afición puede estar tranquila con el futuro del club?

–Pues tranquila o enojada, porque ya no sé cómo están…

–¿Por qué dice eso?

–Pues mire: la gente en redes sociales a veces es un poco injusta con el equipo. Yo aguanto, por mí no hay problema. Pero cuando las cosas salen mal, en cualquier situación o en cualquier negocio, lo que necesitas es apoyo, no críticas.

–¿Pero las redes sociales son la realidad?

–No, no. Y lo sé. Pero repito que los jugadores en momentos difíciles necesitan apoyo, no críticas. Habrá momentos para criticar y son necesarios, pero la verdad es que duele ver cómo se expresa a veces la gente con el equipo y con los jugadores. En la vida, cuando alguien pasa por un momento duro lo mejor es estar cerca, con apoyo y palabras de aliento. Si hay nerviosismo puede ir a peor.

–¿Va a renovar a Ziganda o prefiere esperar?

–Esperamos... Esperamos a que yo pueda contestar a esa pregunta cuando se debe contestar (ríe).

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