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Arnau, una vida entre Barcelona, Málaga y Oviedo

El director deportivo azul inició su carrera como futbolista en el Barça, la desarrolló en el Málaga y en la Costa del Sol dio el salto en los despachos para luego fichar por el club carbayón

Francesc Arnau

El oviedismo y el mundo del fútbol en general han iniciado este sábado con un duro golpe que ha provocado un shock de tremendas dimensiones. La muerte de Francesc Arnau (Las Planas, Girona, 1975) esta madrugada supone el punto y final a la trayectoria de un futbolista que arrancó sus días como portero y que tras su retirada optó por la vía de la dirección deportiva. El Barça fue su escuela como jugador, pero dónde más disfrutó fue en el Málaga. Y precisamente fue en La Rosaleda donde se curtió en los despachos una vez colgados los guantes. Fue su primera aventura en el mundo de la gestión deportiva, de la que hace ya seis años. La empezó como lo hizo en diciembre de 2019 en el Oviedo: a las puertas del mercado de diciembre y con el club de la Costa del Sol pasando por ciertas urgencias. Francesc Arnau estuvo al frente la dirección deportiva del club andaluz durante 22 meses, siempre en Primera. Allí hizo casi treinta fichajes en cuatro ventanas. Alrededor de siete fichajes por ventana. Salió de manera abrupta, con desavenencias con el propietario del club, el jeque Al-Thani, en octubre de 2017. Y el Málaga descendió a Segunda al acabar esa campaña.

La dirección deportiva del Oviedo fue su segundo gran reto en el fútbol nacional. El primero en la categoría de plata. Su salto al Oviedo llegó de la mano de uno de sus amigos en el Barça: Carles Puyol. El mítico central culé y de la selección española se lo recomendó a Arturo Elías cuando el propietario del Oviedo quiso darle una vuelta a la gestión deportiva de la entidad y para tratar de frenar la deriva de la entidad en su primera gran crisis desde la vuelta al fútbol español. Fue la temporada pasada, la 2019-20, en la que el club tuvo tres entrenadores (Egea, Rozada y Ziganda) y se deshizo de Joaquín del Olmo (hasta entonces hombre de confianza del Grupo Carso) y de Michu (secretario técnico).

Arnau acertó en aquella ventana invernal logrando salidas de jugadores con fichas muy altas (Joselu u Omar Ramos) y la incorporación de dos futbolistas que serían vitales en la salvación del Oviedo: Lunin (portero cedido por el Real Madrid) y Luismi (centrocampista de contención a préstamo por el Valladolid). Con el equipo lastrado por un pésimo arranque liguero, que llevó al despido de Egea, el Oviedo anduvo casi toda la temporada por el filo de la navaja mirando hacia el abismo de Segunda B. Se pensó en Javi Rozada, técnico del filial, para rescatar al equipo. Pero la fórmula no cuajó y Arnau comenzó a plantear la necesidad de un nuevo cambio de técnico semanas después de su llegada. El elegido fue Ziganda, que salvó al equipo tras una reacción de mucho mérito.

La primera temporada completa de Arnau al frente de la dirección deportiva azul estuvo marcada por la crisis del coronavirus, que le había obligado meses atrás a negociar la reducción de sueldos de la plantilla. Es verano se enfrentó al adiós de figuras azules con Saúl Berjón, con el que no llegó a un acuerdo para su renovación. Optó por un perfil de jugadores jóvenes y cedidos (Cedric, Mujica, Brazao, Edgar, Femenías…) y otros más experimentados en propiedad como Aburjania. Muchos de ellos no cuajaron y salieron en el mercado de invierno.

El equipo volvió a pelear por la salvación, aunque vivió mucho más tranquilo que la temporada pasada. Ahora Arnau ya tenía sobre la mesa la planificación de la próxima temporada, con la continuidad o no de Cuco Ziganda y la necesidad de darle una vuelta a un proyecto marcado por las dos últimas temporadas.

SU ETAPA EN MÁLAGA

 Gente que trató de cerca a Arnau en su etapa en el Málaga anteponía siempre, antes de valorar su gestión, la idiosincrasia del club malagueño, gobernado con puño de hierro por Al-Thani. "Era difícil trabajar con el propietario, había decisiones que no se podían llevar a cabo. El jeque, en Málaga, ha hecho siempre lo que ha querido, así que no se puede valorar a un director deportivo solo por sus fichajes", explicaba Dely Valdés cuando Arnau se incorporó al Oviedo en diciembre de 2019.  

Dely trató muy de cerca al exportero del Barcelona, porque precisamente en la cantera del club andaluz empezó a foguearse Arnau tras decir adiós al fútbol. Su labor en las categorías inferiores dejó buen recuerdo en el club, que incluso, pese a su salida, se pensó en repescarlo este mismo verano para dirigir la cantera.

En la época de Arnau en el Málaga, siempre bajo la vigilancia y control del jeque (varias veces por redes sociales atacó su gestión), destacan grandes fichajes, de varios millones. Bajo su dirección llegaron las incorporaciones, por ejemplo, de Rolón y Cecchini. Entre los dos, un coste de alrededor de los nueve millones de euros, y un rendimiento por debajo de lo esperado. Arnau fue el hombre que fichó a Keko, que llamaba la atención de incluso grandes del fútbol español. Su rendimiento tampoco fue el deseado.

Entre sus aciertos se encuentran fichajes como Sandro, Diego Llorente o Jony. También, en su momento, logró retener a perlas de la cantera como Fornals, traspasado luego al Villarreal por 27 millones de euros.

Arnau, en 22 meses, convivió con cuatro técnicos diferentes: Javi Gracia, Juande Ramos, Romero y Míchel. Con los cuatro trabajó de forma estrecha. Aunque la marcha de Juande Ramos fue uno de sus momentos más difíciles como director deportivo.

 COMO FUTBOLISTA

 Pasó seis temporadas en el Barça B, jugando entre Segunda B y Segunda. Entre medias, y con 21 años, debutó con el primer equipo en la campaña 1996-97 de la mano de Bobby Robson, que tenía como ayudante a un joven Mourinho, en un Barça-Atlético de Madrid que acabó con un marcador de 3-3. En aquella plantilla los porteros eran el portugués Vítor Baía y Busquets, padre de Sergi Busquets, actual jugador culé.

Volvería a jugar en la 98-99, ya con Van Gaal en el banquillo, y tenía la competencia de Hesp. En el verano 2001-02, y ante la apuesta del club por Reina y Dutruel, optó por salir al Málaga, donde encontró su estabilidad. Con los malaguistas jugó durante once temporadas (de la 2001-2002 a la 2010-11). En total, jugó 240 partidos en el fútbol profesional, 126 de ellos en Primera.  

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