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A pesar del infortunio, el Oviedo que quiere Álvaro Cervera: análisis del momento azul

El técnico, con el que el equipo azul lleva una progresión de mitad de tabla, cree que el duelo de El Toralín es el camino a seguir

Sergi Enrich, sobre el césped de El Toralín. | Irma Collín

Es imposible analizar el duelo de El Toralín sin pararse en lo sucedido en los últimos minutos. Esa montaña rusa que llevó al Oviedo a perder una jugosa renta y a ilusionarse con un final feliz, y agónico, y que se cerró con una decepción plena mientras la pelota lanzada por Bastón se despedía de la meta berciana. La sucesión de acontecimientos en el epílogo parecen describir un partido loco, un duelo de alternativas en el que las diferencias se dieron en las áreas. Pero Álvaro Cervera se encargó, minutos después del pitido final, de poner pausa al análisis. "No he visto un partido descontrolado en ningún momento", argumentó, antes de expresar su deseo: "Ojalá todos los partidos fuera de casa sean más o menos como este".

Para el técnico, lo que se vio en El Toralín tiene bastante que ver con lo que busca de este Oviedo. La idea, claro, hay que ponerla en contexto. Cervera asumió el mando de un equipo lastimado, tanto en lo físico (plaga de lesiones) como en lo anímico (inmerso en puestos de descenso). Desde el primer día, su propósito ha sido el de sacar al equipo de esa situación de dudas y problemas clasificatorios.

Desde esa perspectiva se entiende que sus primeros objetivos no sean ambicioso en cuanto al juego. Se trata de sumar. Como sea. Y en esa búsqueda entiende el entrenador que reforzar los conceptos defensivos ayudará en la tarea. "Yo quiero que mi portero viva tranquilo y aprovechar alguna oportunidad de las que generemos en ataque", resumió Cervera su visión de lo que había sucedido en Ponferrada.

Lo cierto es que, cinco partidos ligueros después de que el cántabro asumiera el cargo, el Oviedo empieza a parecerse a lo que él trata de inculcar a los suyos. En Ponferrada, el equipo superó un mal inicio para ir recuperando el pulso y dominar el guion, sin el balón, en una segunda parte que le acercó de una forma notable a una victoria que solo se escapó por un par de detalles en el añadido. Con apenas el 28 por ciento de la posesión, los azules lograron, en muchos momentos del choque, tener el mando. Tener menos el balón no significó menor poder ofensivo que su rival, ya que el Oviedo intentó seis lanzamientos por dos de la Ponferradina.

Al final, fue solo un punto de recompensa, botín escaso visto lo visto, pero sirve para seguir avanzando y, de paso, dejar el saldo del técnico en 7 de 15 en la Liga (más la clasificación copera), números de equipo que transita por mitad de tabla (la proyección es de 22,4 puntos en la jornada actual), al que aún le falta por pulir detalles pero que ha sido capaz de competir en cada escenario que le ha tocado encarar. Con Cervera, el equipo ha ganado a Málaga y Granada en su campo, ha igualado en Ponferrada y ha perdido en Vitoria y Villarreal. Los tres resultados negativos, con una nota común: recibiendo tantos en el tramo final.

En ese camino que trata de marcar Cervera para que sigan los suyos ya se pueden pecibir algunas mejoras individuales. Una de las mejores noticias es que la pareja David Costas y Dani Calvo ya empieza a desenvolverse como la temporada pasada, cuando fueron de los más sólidos de la categoría. Bastón, penalti al margen, sigue engordando sus números, y Enrich y Obeng parecen mostrar una versión mejorada que con Bolo a los mandos.

Hay otro nombre que sobresale en las últimas citas, el de Hugo Rama. En un segundo plano con Ziganda y reubicado sin suerte por Bolo, el gallego parece encontrar ahora su mejorar con las indicaciones de Cervera. Es un síntoma claro de la mejora reciente.

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